Luego de varios días de entrevistas a los más de 200 aspirantes a integrar el órgano fiscalizador, ahora los integrantes de la comisión de diputados tienen el reto de proponer a quienes podrían ser los rostros para que lo representen dignamente.
Este procedimiento se enmarca en medio de la esperanza de que la Cámara de Cuentas pueda recuperar su credibilidad luego de los bochornosos escándalos de acoso sexual que envolvieron a su presidente, Janel Ramírez (quien quiere seguir en el puesto) y otras dos empleadas.
Ramirez es el mismo que, con mucho ímpetu, se sentó frente a la comisión de diputados y defendió su labor alegando que trabajaba “de sol a sol”, y que por su entrega se ven logros como la aprobación de la Ley 18-24 para fortalecer el control del erario público.
Incluso, se podría decir que hasta indignado se mostró por las acciones de personas a quienes tachó como “los sicarios de la comunicación” quienes, según él, intentaron sabotearlo.
Ese Ramirez es el mismo a quien, luego de agotar sus 10 minutos de turno durante la entrevista, los diputados no cuestionaron sobre nada, cosa que contraste con los demás aspirantes a quienes sí preguntaron hasta sobre sus ideas de cómo limpiar la imagen de la Cámara de Cuentas.
Precisamente sobre este último punto se han escuchado propuesta que van desde implementar un sistema integrado de gestión compuesto de las tres normas básicas de calidad, que son ISO 9001, ISO 37001, un estándar de sistema de gestión antisoborno, y la norma ISO 37301, un estándar que establece los requisitos para un sistema de gestión de cumplimiento regulatorio.
Y sí, suena muy bonito, pero esperemos que se pueda hacer realidad.




