La República Dominicana volverá a cerrar un año más con resultados económicos que, a la luz de lo que ha sucedido en el mundo en los últimos diez meses, debemos considerar como satisfactorios.
Es cierto que el producto interno bruto (PIB) ha registrado una menor expansión en los últimos doce meses que en el mismo periodo del año pasado. Pero, debemos recordar que la economía dominicana, como muchas otras, ha tenido que superar el clima de incertidumbre que se apoderó de los mercados internacionales a raíz de la política arancelaria desplegada por el nuevo gobierno norteamericano.
Lo que todo los organismos internacionales prevén es que la economía dominicana retomará sus niveles de crecimiento promedio de los últimos años, pudiendo crecer en el 2026 entre un 4% y 4.5%, es decir, casi el nivel de su crecimiento potencial, que siempre se ha estimado en un 5%.
A pesar de que algunos rubros alimenticios fueron afectados por las lluvias del huracán Melissa, la inflación cerrará este año dentro del rango meta que se ha establecido la política monetaria, es decir de 4% +/- 1%. No hay escasez de alimentos y el comercio local reconoce un dinamismo en el cierre de este año.
Otros datos importantes del año que en estos días concluyen son los niveles de reservas internacionales del Banco Central, que superan los 14,000 millones de dólares, la cantidad de turistas y visitantes que estuvieron en el país superará los once millones y las remesas van a superar los niveles del año pasado.
El déficit del sector púbico se ha mantenido dentro de lo estimado y lo que se proyecta para el nuevo año es un aumento de la inversión pública, con todo lo que ello va a implicar en términos de dinamismo económico.
Com telón de fondo del desempeño económico registrado y proyectado, el país cuenta con un sistema financiero con una solidez y solvencia que supera los requerimientos regulatorios. Nuestra banca es sana y sus actividades no cesan de crecer.
Ante los resultados económicos de este año y las perspectivas del que se inicia en unos días, los dominicanos debemos seguir manteniendo la confianza en el futuro inmediato del país, en su capacidad para generar empleos productivos y en la tradicional estabilidad macroeconómica que prodiga la adecuada colaboración entre las políticas fiscales y monetarias.




