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miércoles 25, marzo, 2026

Tres objetivos locales ante una crisis global

En su discurso del pasado domingo, el presidente Luis Abinader abordó, con la responsabilidad que se espera de un gobernante, la crisis que se ha desatado a raíz de la guerra que enfrenta a Israel y los Estados Unidos contra Irán.

Las principales consecuencias de dos semanas de guerra se han concentrado en un aumento de los precios del petróleo y del gas natural, no sólo por el cierre del estrecho de Ormuz, sino también por el bombardeo a los yacimientos de South Pars que la nación persa comparte con Qatar.

Como la dominicana es una economía que depende de la importación de todos los combustibles fósiles que utiliza, el aumento de esas materias primas o commodities, impactan no solamente al transporte, la producción de energía y a la actividad industrial, sino al sector agropecuario. Los alimentos se afectan tanto por un eventual impacto en el sector agropecuario, como en el de su transporte, entre otros factores.

Por eso, conviene saludar que el presidente Abinader hay decidido la adopción de tres medidas inmediatas: 1) Aumentando el gasto social en 10,000 millones de pesos adicionales, reasignando recursos de otras fuentes presupuestarias, 2) Estableciendo un subsidio de 1,000 millones de pesos para mantener los precios preguerra de los fertilizantes, y 3) Mantener los niveles proyectados de inversión publica para el presente año.

El aumento del gasto social persigue reducir el impacto en los hogares de menores ingresos de un eventual agravamiento de la crisis petrolera y sus secuelas. El subsidio a los fertilizantes impedirá su encarecimiento y, por lo tanto, no tendrán incidencia en la producción de alimentos y en sus precios. Y, mantener el nivel de inversión pública permitirá garantizar una mayor incidencia e impacto de la inversión pública en el desempeño económico del país, contribuyendo a generar más empleo e ingresos.

Abinader fue claro al afirmar que su gobierno se propone «mantener a toda costa la estabilidad macroeconómica, fiscal y social». Con un precio del barril del petróleo que sigue cercano a los 100 dólares, esta intención del mandatario revela el alcance de su compromiso con el bienestar de los dominicanos.

No nos llevemos a engaños: República Dominicana tendrá que abocarse, ojalá más temprano que tarde, a desmontar la gran cantidad de subsidios que han impedido una mayor inversión pública y destinar, por ejemplo, más dinero al sistema de salud pública. Pero, en la actual coyuntura de guerra en el golfo pérsico, estos objetivos inmediatos despejan algunas incertidumbres y aprensiones. Además de ser racionales, necesarios y oportunos.

Esas medidas anunciadas por el presidente Abinader merecen ser apoyadas por todos los dominicanos, porque si bien la hora invita al ejercicio responsable del gobierno, también a una labor opositora que no puede diluirse en la mera critica a todo lo que el Estado realiza en favor de la estabilidad económica del país, del bienestar de los más humildes y de nuestra paz social.

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