SANTO DOMINGO.- El pueblo de San Cristóbal, conocido como la gran cuna de la Constitución, ha sido estremecido por catástrofes que en los últimos días han enlutecido a esa localidad y a todo el país. La tragedia más reciente, ocurrida allí como una desgracia nacional, ha sido la explosión gigantesca que ha dejado un saldo trágico de unos 12 muertos, 40 heridos y una cantidad importante de desaparecidos. Entre los fallecidos se cuenta a un bebé de apenas cuatro meses.
Todavía hoy, las autoridades luchan cuerpo a cuerpo con las violentas llamas, mientras una humareda horrible sigue arropando al pueblo. En esas intensas labores, un bombero resultó lesionado esta madrugada, tratando de dominar el fuego macabro.
Las imágenes son tan dramáticas como desgarradoras: personas literalmente desolladas y despedazadas, con brazos mutilados, arrastrándose lentamente, dejando el pellejo sobre la ardiente calzada. Los organismos de socorro asisten a los afectados, los ponen en camilla y se los llevan en ambulancia al hospital Juan Pablo Pina, ubicado en el mismo pueblo y bien dotado para atender a los pacientes.
No repuesto aún de la consternación provocada por el caso de la niña Willenni Lorenzo, San Cristóbal -y todo el país- ha sufrido una hecatombe envuelta en llamas, con un fuego aterrador que todo lo devora sin piedad. El ángel de la muerte está batiendo sus alas siniestras sobre el poblado.
Lo de Willenni todavía desata tristeza y llanto público; le arrebataron su dignidad antes de asesinarla sin piedad. Su muerte llegó después de ser violada. El violador-asesino, José Sánchez Nivar (Bruly), era un tipo de confianza, que iba a la casa de su víctima y la recibía en la suya. Los padres no pensaron que en la confianza estaba el peligro de perder a su hija. Así sucedió: la perdieron, y ahora solo quedan los lamentos.
A esos lamentos se une, como una fatalidad sorda y terrible, la muerte de tres personas que el fin de semana se ahogaron, también en San Cristóbal. Una cuarta persona está desaparecida. El triple ahogamiento se produjo en Muchas Aguas, un balneario convulso que disparó su caudal al recibir el desfogue desbocado de la presa de Valdesia.
Las personas se estaban bañando cuando fueron sorprendidas por la fuerte entrada del chorro de agua desatado por el desfogue inesperado de la presa. No hubo aviso previo: todo sucedió al instante, rápidamente, dejando un saldo trágico y lamentable.
Las autoridades no se han pronunciado al respecto, y ni siquiera ha trascendido la identidad de los fallecidos, ni del desaparecido. Los moradores del entorno piden sea esclarecido el caso, que se ha visto un tanto opacado por la gran explosión que ha cobrado la vida de mucha gente.
La cantidad de fallecidos sigue aumentando a medida que los bomberos siguen batallando contra el siniestro.











