Un 4 de julio de 1861, el prócer Francisco del Rosario Sánchez fue fusilado junto a un grupo de patriotas que le acompañaron en una incursión al país en junio de ese mismo año para luchar para luchar contra la Anexión de la República Dominicana a España.
Sánchez, había sido herido el día anterior al caer en una emboscada.
El 3 de julio de 1861, un Consejo de Guerra, encabezado por el general Domingo Lazala, condenó a muerte al patricio. Además de Sánchez fueron condenados a la pena capital Juan Erazo, Benigno del Castillo, Francisco (Cefiro) Martínez, José Antonio Figueroa, Juan Dragón, León García, Segundo Alcántara, José Corporán, Pedro Zorrilla, José de Jesús Paredes y Juan Gregorio Rincón.
Su muerte fue ordenada por el general Pedro Santana. El acto de fusilamiento se llevó a cabo en un camposanto en en El Cercado, San Juan de la Maguana.
Antes de que fuera fusilado, Sánchez pidió al joven Avelino Orozco que lo ayudara a ser envuelto en la bandera, y a la orden de ¡Fuego!, gritó más fuerte: “¡Finis Polonia!”. Con esas palabras se refería al fin de la República y evocaba al patriota polaco Tadeo Kosciuszco en la batalla de Maciejowice, de 1794.
Sánchez fue un líder y estratega político de la lucha independentista dominicana contra la ocupación haitiana, tomó las riendas de la guerra tras la ausencia de Duarte y proclamó la independencia en la Puerta del Conde el 27 de febrero 1844.
El 20 de enero de 1861, cuando era evidente que Pedro Santana y los suyos entregarían la soberanía del país, Sánchez lanzó una proclama en la que afirmaba: «Pero si la maledicencia buscare pretextos para mancillar mi conducta, responderéis a cualquier cargo diciendo en alta voz, aunque sin jactancia, que yo soy la bandera dominicana». Antes, el 16 del mismo mes, había justificado lapidariamente su lucha en una carta a Damián Báez: «Mi patria está vendida. Esto basta».




