SANTO DOMINGO.- Para el historiador Eliades Acosta Matos, el cierre total de la frontera con Haití, dispuesto por el Gobierno dominicano, es una decisión «preocupante» porque indica que las negociaciones entre las autoridades de ambos países fueron estériles y zozobraron. Sin embargo, confió en que esa medida sea «transitoria y lo más corta posible».
En ese sentido estimó que el diálogo debe ser la vía adecuada para resolver las controversias dominico-haitianas, y dijo esperar que la nueva medida sea efímera para el bien de ambos pueblos.
«La diferencia de República Dominicana y Haití en diferentes sectores en la frontera, agravada en los últimos tiempos por la construcción de un canal del lado haitiano en el río Masacre, tiene que preocupar a todas las personas que amen la paz y que comprendan que las diferencias deben ser resueltas a través de negociaciones diplomáticas», dijo antes de lamentar el fracaso de las conversaciones entre autoridades dominicanas y haitianas.
Aunque cubano asentado en República Dominicana, Acosta Matos es un estudioso de la historia dominico-haitiana. Como tal, recordó los sobresaltos que a lo largo de la historia han sufrido ambas naciones, incluyendo la ocupación haitiana de 1822-1844 y la siniestra matanza de haitianos ordenada por el dictador Rafael L. Trujillo en 1937.
En sus investigaciones ha descubierto que, según Francisco Henríquez y Carvajal, la ocupación militar paralela de Estados Unidos en ambos países (entre 1916 y 1924 en RD, y entre 1915 y 1934 en Haití), puso en contacto la abundancia de recursos dominicanos con la abundancia de mano de obra barata de Haití, bajo la idea de que la isla era un solo territorio. De ahí nació una imagen de conjunto, que asocia a uno y otro pueblo, como si fueran uno. No lo son.
Dijo que la frontera ha sido un escenario «de confrontación, de contrabandos, de hechos de sangre en todas las épocas, y también ha habido allí un contacto cultural, económico, un comercio», incluso en días lejanos, desde hace siglos.
«La frontera entre Haití y República Dominicana tiene que ser un espacio de comprensión y paz, y no un espacio de tensiones que han puesto más de una vez al borde del enfrentamiento», como sucedió en 1963.
«Si son puntos de encuentro en vez de ser punto de confrontación, y si las partes comprenden los derechos de la otra, y comprenden, además, la necesidad de convivir en armonía y sin tensiones, esperemos que esta medida del presidente Abinader, que tiene un arraigo lógico en la situación, sea transitoria y lo más corta posible. Eso es lo que desean los hombres y mujeres de buena voluntad del planeta para estos dos pueblos», concluyó.
Abinader anunció que la frontera permanecerá cerrada todo el tiempo que sea necesario.




