Santo Domingo. -La madrugada de este miércoles, fue asesinado por un grupo de hombres fuertemente armados el presidente de Haití Jovenel Moise de 53 años, dejando a la nación sin primer mandatario, en medio de una crisis política y una ola de violencia imperante en la vecina nación.
El asesinado presidente de Haití se une desde hoy a la trágica lista de magnicidios cometidos en América, entre los que destacan el del presidente de EE.UU., John F. Kennedy o el del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
El primer ministro interino del país, Claude Joseph, confirmó la noticia de que Jovenel Moïse, fue asesinado en su domicilio y que su esposa fue herida y se encuentra hospitalizada.
El excónsul general de Haití, Edwin Paraison, manifestó que el asesinato a tiros del presidente haitiano, fue realizado por un comando altamente profesional que incluso tomó el control del barrio de Pelerin en Puerto Príncipe, donde residía junto a su familia.
Paraison sostuvo que desde hace dos años se le había aconsejado a Moïse cambiar de residencia, porque el barrio de Pelerin no ofrece las condiciones de seguridad necesaria para un presidente.
Pero este no es el único hecho significativo para Haití, ya que a lo largo de su historia ha acarreado decenas de acontecimientos que tiñen de sangre y dolor al país caribeño.
Múltiples manifestaciones vienen sucediendo desde años atrás, sobre todo, desde los partidos políticos de la oposición y movimientos sociales, exigiendo la renuncia de Moise y oponiéndose a su propuesta de Asamblea Constituyente para renovar la Carta Magna. También reclamaban ante el clima de inseguridad en el país y el aumento de secuestros y asesinatos perpetrados por bandas armadas.
Parte de la historia
Haití es una nación empobrecida y víctima de saqueos, corrupción y desastres naturales, pese a ser el primer Estado independiente de América Latina y el Caribe, en 1804, tras librarse del colonialismo francés. Ha sufrido dictaduras y manifestaciones violentas que además de acabar con la vida de su presidente y herir de gravedad a su esposa Martine Moïse, han dejado miles de haitianos muertos.
En 1957 François “Papa Doc” Duvalier llegó al poder tras un período convulso donde se sucedieron cinco presidentes. Luego de varias maniobras que involucraron a la práctica del vudú y el acercamiento con la jerarquía de la Iglesia católica en el país, Duvalier terminó ilegalizando a todas las fuerzas políticas, excepto la suya, el Partido Unidad Nacional.
La delincuencia y el hambre crecían en Haití y, ante la ineficacia de la Policía, creó un cuerpo de seguridad propio (Tonton Macoutes, hombres del saco en español) integrada por bandoleros y personas sin escrúpulos. Asimismo, Duvalier comenzó a reprimir cualquier discrepancia.
Según algunas estimaciones, entre 30.000 y 60.000 personas fueron asesinadas bajo su gobierno dictatorial. Tras su muerte en 1971, lo sucede su hijo Jean-Claude Duvalier, o “Baby Doc”, como también se la conocía, con este la represión aumentó, pero en 1986 una revuelta popular lo obliga a huir de Haití para exiliarse en Francia.
Al Jean-Claude lo remplazó un Consejo Nacional hasta la elección del presidente Manigat en enero de 1988. A Manigat le hicieron un golpe de Estado en junio de ese año, y entonces ocupó el poder el teniente general Henri Namphy.
Namphy estuvo frente a las elecciones que ganó Manigat, pero recibió la presión de observadores internacionales al considerarlas fraudulentas y entonces él tomó el poder. Asimismo, el general Prosper Avril derrocó en otro golpe de Estado sucesivo a Namphy, quien se exilió en la República Dominicana. Avril declaró al país en Estado de sitio en medio de las múltiples protestas en su contra y, gracias a una amplia presión internacional, dimitió antes de las elecciones de 1990. Ese año, el expárroco Jean Bertrand Aristide ganó las primeras elecciones libres de Haití, pero fue derrocado un año después en otro golpe de Estado.
Una intervención militar estadounidense lo devolvió al poder. En 1995, los militares de Estados Unidos (EE.UU.) junto a las fuerzas de paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se van del país. Uno de los protegidos de Aristide, René Préval, fue elegido presidente en 1994 y reelecto en 1999 en medio de controversiales comicios. En 2004 vuelven las protestas y disturbios políticos que lo obligan a huir y el país cae un proceso cíclico de violencia.
Haití no solo se ha visto afectado por problemas políticos, ya que la naturaleza lo castigó fuertemente en el año 2010, con un terremoto, que dejó casi 300.000 personas muertas y la infraestructura de Puerto Príncipe y otras regiones quedaron muy dañadas. Pese a la ayuda humanitaria internacional, el país agravó la situación económica, política y social que ya traía.
Este fue uno de los terremotos más devastadores en la historia de la humanidad de la cual se tenga registro.




