Uruguay se convierte en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia por ley

Agencias.- Con una votación cargada de emotividad y un debate que duró más de diez horas, Uruguay aprobó la ley “Muerte Digna”, convirtiéndose en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia por vía parlamentaria.

La norma fue aprobada en el Senado con 20 votos a favor de los 31 presentes, y marca un nuevo capítulo en la larga tradición uruguaya de liderar avances sociales en la región.

En un continente donde Colombia y Ecuador despenalizaron la eutanasia por fallos judiciales, Uruguay se desmarca al hacerlo mediante una ley, tras años de discusiones éticas, médicas y religiosas. El texto, que permite la asistencia médica para morir bajo condiciones estrictas, fue calificado por varios legisladores como “el más difícil” de sus carreras.

El recinto vivió un ambiente de respeto y serenidad, aunque un grito de “asesinos” desde las gradas rompió brevemente el silencio y los aplausos tras la votación. Pese a ese momento de tensión, la emoción fue la nota dominante. “Siento alivio y alegría”, expresó Florencia Salgueiro, activista que acompañó la lucha de su padre enfermo de ELA, quien murió sin poder acceder a la ayuda médica que ahora permite la ley.

Una de las figuras más simbólicas del debate fue Beatriz Gelós, también enferma de ELA, quien se convirtió en rostro visible del movimiento proeutanasia. Desde su silla de ruedas y con voz entrecortada, había dicho días antes: “Me daría una paz impresionante que se apruebe. Es una ley de compasión, muy humana, muy bien redactada”. Su deseo se cumplió cuando el Senado levantó la mano por última vez.

La nueva ley uruguaya establece condiciones precisas y garantías: el paciente debe ser mayor de edad, residente o ciudadano uruguayo, psíquicamente apto y estar en etapa terminal de una enfermedad incurable o con sufrimientos intolerables.

Además, debe manifestar su voluntad de forma escrita y pasar por evaluaciones médicas previas, lo que según sus impulsores ofrece “seguridad jurídica y ética” tanto al paciente como al personal médico.

El senador oficialista Daniel Borbonet calificó la ley como “sólida y responsable”, mientras que Pedro Bordaberry, desde la oposición, la consideró una norma que “fomenta” la muerte asistida. En tanto, el Colegio Médico del Uruguay se mantuvo neutral, aunque participó en la redacción del texto para garantizar “el máximo respeto al paciente y al profesional”.

La Iglesia católica expresó su “tristeza” por la aprobación, calificando el resultado como un “retroceso ético”, mientras más de una decena de organizaciones civiles cuestionaron la ley por considerarla “deficiente y peligrosa”. Aun así, el Gobierno uruguayo celebró que la norma reafirma el carácter laico, liberal y pionero del país en materia de derechos individuales.

Con esta aprobación, Uruguay suma una nueva conquista a su historial de avances sociales que incluyen el matrimonio igualitario, la legalización del aborto y la regulación del cannabis, reafirmando su rol como uno de los países más progresistas de la región.

Es una ley que habla de libertad y dignidad humana”, resumió una de las senadoras promotoras del proyecto. Para muchos, no fue solo un debate legislativo, sino un momento en que la compasión venció al tabú.

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