SANTO DOMINGO.- Un encuentro en el parqueo de Plaza Lama de la avenida Jiménez Moya esquina 27 de Febrero fue el inicio de una trama que convirtió a un persecutor de la corrupción en un actor de este flagelo.
El fiscal Aurelio Valdez Alcántara, miembro de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca) durante los últimos seis años, fue arrestado al ser sorprendido recibiendo un soborno.
El fiscal detenido tenía asignados casos de alta sensibilidad, como el del Seguro Nacional de Salud (Senasa), lo que sugiere que pasó por los filtros de confianza que las unidades especializadas imponen a sus miembros.
El plan de Valdez Alcántara empezó a ejecutarse el pasado 13 de marzo en el mencionado lugar donde, según narra el Ministerio Público, se reunió con el testigo Roberto Canaán, a quien abordó en su vehículo para demostrarle que poseía información privilegiada sobre su vida personal y propiedades.
Canaán, en su condición de persona investigada en el caso de corrupción del Seguro Nacional de Salud (Senasa), pasó de imputado a delator del fiscal detenido.
Según narra el Ministerio Público en el dispositivo de solicitud de medida de coerción contra Valdez Alcántara, la propuesta fue directa, “alterar el curso de la investigación abierta contra Canaán a cambio de un beneficio económico”.
Las autoridades afirman que previo a la entrega vigilada del dinero hubo negociaciones que lograron reducir el soborno de US$200,000 a US$150,000. Además Valdez Alcántara habría exigido un Rolex y un Mercedes-Benz, tras rechazar opciones de vehículos como Volvo o Mazda.
El operativo en Bella Vista Mall
El 27 de marzo, bajo la autorización de la jueza Ysis B. Muñiz Almonte, el Ministerio Público finalmente organizó la entrega del dinero solicitado por Valdez Alcántara al testigo Canaán.
Bajo la supervisión del fiscal Andrés Octavio Mena Marte y el mayor de la Policía Luis Antonio Valdez Moreno, se preparó al testigo Canaán, a quien se le hizo entrega de US$10,000 en efectivo, consistentes en 100 billetes de la denominación de US$100, previamente inventariados y fotografiados por el Ministerio Público.
No obstante, el fiscal tomó una decisión de último minuto que cambió el lugar del encuentro. Tras este cambio, Canaán fue citado en el cuarto piso del estacionamiento de Bella Vista Mall, un espacio que permitía al fiscal observar quién entraba y salía del recinto.
A las 3:45 p.m., Canaán llegó al punto de encuentro y abordó la yipeta Honda CRV, color crema, placa G532729, propiedad del fiscal. Lo que siguió fue una maniobra de contrainteligencia: en lugar de realizar la transacción en el estacionamiento, Valdez Alcántara salió de la plaza y condujo por las calles aledañas.
El Ministerio Público establece que durante la operación el equipo de agentes policiales y el fiscal Mena Marte, observaron cómo Canaán abordó la yipeta Honda CRV crema del investigado.
Luego de un breve recorrido por las calles aledañas en vía contraria para intentar evadir seguimientos, el vehículo regresó al estacionamiento donde se produjo la entrega del dinero, lo que abrió la oportunidad de sorprender en flagrante delito al fiscal extorsionador.
Una vez Canaán descendió del vehículo, el equipo de operaciones de la Dirección General de Persecución mantuvo la vigilancia visual sobre la Honda CRV. La detención no se realizó dentro del centro comercial para evitar incidentes con civiles, sino que se esperó a que el vehículo estuviera en movimiento.
La interceptación final ocurrió frente a los Almacenes Unidos de la avenida Sarasota. Allí, agentes policiales y representantes del Ministerio Público detuvieron a Valdez Alcántara, quien no ofreció resistencia inicial, aunque se mostraba visiblemente perturbado.
El hallazgo en el «sunroof»
Después del arresto, el vehículo fue trasladado bajo custodia al sótano del edificio de la Procuraduría General de la República para una inspección exhaustiva. A pesar de que el fiscal no portaba el dinero en su persona ni en los asientos, la pericia de los agentes permitió localizar el botín.
El fajo de 100 billetes de cien dólares había sido introducido en una ranura entre el tapizado del techo y la tapa corrediza del «sunroof». Al activar el mecanismo eléctrico del techo solar, el dinero quedó expuesto ante las cámaras de la unidad de procesamiento de evidencia.
Además del efectivo, se incautó su arma de reglamento, una pistola Bersa 9mm, y equipos electrónicos que ahora son analizados para identificar posibles cómplices.




