Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, protagonizaron una tensa visita al Centro Kennedy, uno de los escenarios más emblemáticos de las artes escénicas en la capital estadounidense.
El hecho se produjo durante la asistencia del mandatario y su esposa al estreno del musical Chicago. Al ingresar al palco presidencial, la pareja fue recibida por una audiencia dividida: mientras algunos asistentes expresaron su apoyo con aplausos y vítores, otros reaccionaron con abucheos e interrupciones. En respuesta, Trump levantó el puño como señal de respaldo a sus seguidores.
La visita ocurre en medio de una controversia por la reciente reestructuración de la junta directiva del recinto por parte de la Casa Blanca, una medida que ha generado debate y que, según reportes, incluso habría llevado a un cambio en el nombre de la institución a “Centro Trump-Kennedy”.
Durante el evento, el presidente estuvo acompañado por miembros de su equipo, entre ellos el asesor Dan Scavino y la portavoz Karoline Leavitt.
La obra presentada, Chicago, es una sátira ambientada en los años 20 que aborda la relación entre el periodismo, el espectáculo y la fama en la sociedad.
Transformaciones en el Centro Kennedy
El Centro Kennedy fue fundado en 1971 en honor al expresidente John F. Kennedy, tras su asesinato en 1963. Actualmente, atraviesa un proceso de cambios impulsados por la administración Trump.
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Entre las medidas anunciadas se encuentra el cierre temporal del recinto el próximo 4 de julio, coincidiendo con el Día de la Independencia de Estados Unidos, con el objetivo de realizar una renovación que se extendería por aproximadamente dos años.
Controversia y tensiones culturales
La decisión ha generado rechazo en sectores del ámbito artístico, donde varias compañías han promovido boicots en protesta por la intervención gubernamental, afectando la venta de entradas y la programación.
Además, el presidente ha planteado modificar la oferta cultural del centro, eliminando contenidos que considera “woke” o de corte progresista, lo que representa un cambio significativo en la identidad del emblemático complejo artístico.




