El Ministerio de Salud Pública confirmó que la clínica estética Diosa, donde murió la joven Geraldín Hernández, de 32 años, durante un procedimiento de liposucción, ya había sido cerrada previamente por mala práctica médica y no estaba habilitada para realizar intervenciones quirúrgicas. A pesar de ello, se realizaron procedimientos que violaron los protocolos médicos establecidos.