A menos de tres semanas de Roland Garros (30 mayo-13 junio), la estadounidense regresaba al circuito WTA casi tres meses después de su derrota en febrero en las semifinales del Abierto de Australia
Los partidos programados transcurrieron según lo previsto, en presencia del público, a pesar de que al mediodía las autoridades australianas anunciaron un nuevo confinamiento