Después de abandonar en secreto del país y sin una renuncia pública a su cargo, Ghani aseguró en un comunicado que abandonó el poder "para evitar un derramamiento de sangre", ya que, según él, los talibanes estaban dispuestos a atacar Kabul para derrocarlo.
En el primer día en Afganistán bajo control talibán desde la invasión estadounidense en 2001, Baradar se refirió a este como "el momento de la prueba".
La decisión de Estados Unidos de retirar sus tropas y las fuerzas de la OTAN se tomó "abruptamente", y el proceso de paz, coordinado por el enviado especial de Washington para la reconciliación afgana, Zalmay Khalilzad, se basó en "teorías inmaduras", aseveró.