Agencias.- Rusia ejecutó la madrugada de este jueves uno de los ataques más intensos del año, lanzando unos 650 drones y más de 50 misiles contra al menos una decena de regiones ucranianas. El bombardeo, dirigido principalmente a infraestructuras energéticas, dejó dos muertos y provocó apagones masivos en varias zonas del país.
El presidente Volodímir Zelenski confirmó el ataque a través de su cuenta en X, calificándolo como un acto de “terrorismo ruso”. Además, instó a la comunidad internacional —en especial a Estados Unidos, Europa y los países del G7— a responder con “sanciones y presión real” contra Moscú.
Según la empresa nacional Ukrenergo, el bombardeo obligó a limitar el consumo de electricidad en todas las regiones de Ucrania, implementando apagones programados que afectan de forma rotativa a hogares, comercios e industrias. La medida busca evitar un colapso total del sistema eléctrico, ya fuertemente dañado desde el inicio del conflicto.
La compañía DTEK, principal proveedor privado de energía del país, informó que varias de sus centrales térmicas resultaron afectadas, sin precisar cuáles. La empresa recordó que, desde el inicio de la invasión rusa, sus instalaciones han sido atacadas en 210 ocasiones, y algunas se encuentran en territorios actualmente ocupados por Rusia.
Este sería el tercer ataque masivo contra centrales térmicas ucranianas en lo que va de octubre, parte de una nueva ofensiva rusa contra el sistema energético que busca debilitar la capacidad de resistencia del país en vísperas del invierno. De acuerdo con fuentes locales, una parte sustancial de la infraestructura eléctrica y gasística de Ucrania ha sido destruida durante esta campaña.
(Fuente: EFE)





