Redacción Internacional.- Friedrich Merz fue confirmado como nuevo canciller de Alemania tras superar una votación parlamentaria de segunda ronda, en medio de un escenario político marcado por la incertidumbre y la presión del ascenso ultraderechista. Aunque su coalición contaba con los escaños necesarios, su primer intento fracasó por seis votos, algo sin precedentes en la historia moderna del país.
Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), había ganado las elecciones de febrero y sellado una coalición inédita con los socialdemócratas (SPD), una alianza que buscaba excluir del poder a la ultraderecha del AfD, que quedó en segundo lugar. Sin embargo, el descontento dentro de su propio bloque se evidenció cuando al menos 18 parlamentarios se desmarcaron en la primera votación, generando un breve vacío de poder.
La segunda votación del martes le dio 325 votos, superando los 316 requeridos. Su designación fue ratificada por el presidente alemán y ahora se trasladará al Bundestag para prestar juramento y asumir formalmente el cargo.
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El ascenso de Merz se produce en un contexto complejo. Su coalición enfrenta una recesión económica, la presión de una oposición liderada por el AfD, y señales de debilidad interna en un Parlamento fragmentado. El líder ultraderechista Alice Weidel incluso pidió la dimisión inmediata de Merz, acusando a la CDU-SPD de actuar en contra del «sentido común».
Merz, de 68 años, es un político con larga trayectoria. Nació en 1955 en una familia católica conservadora, se unió a la CDU desde joven y fue elegido eurodiputado en 1989. Luego pasó al Bundestag, donde se destacó por sus posiciones en política fiscal. En 2003 propuso que el sistema impositivo fuera tan simple que pudiera calcularse en el reverso de un posavasos, una frase que marcó su perfil tecnocrático y directo.
Tras una disputa interna con Angela Merkel, se retiró temporalmente de la política, trabajó como abogado en el sector privado y regresó en 2022 para liderar el partido. Desde entonces, ha impulsado una agenda más conservadora, incluyendo una reforma al “freno de deuda” constitucional, con el objetivo de aumentar el gasto en defensa dentro del marco de la llamada “Zeitenwende” (punto de inflexión), lanzada por su predecesor Olaf Scholz.
La amenaza de una menor cooperación por parte de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha dado más urgencia a esa reforma. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski felicitó a Merz y pidió un mayor liderazgo alemán en los asuntos europeos y transatlánticos.
Ahora, Merz deberá gobernar con una coalición frágil, bajo presión interna y con una ultraderecha fortalecida, que aprovecha cada fisura del sistema para ganar terreno político. El nuevo canciller enfrenta el reto de estabilizar su gobierno mientras intenta proyectar a Alemania como un actor fuerte en Europa.





