Redacción internacional.- Shamsud-Din Jabbar, ciudadano estadounidense y veterano del ejército, fue identificado como el principal sospechoso del atentado que dejó 14 muertos y 35 heridos en Nueva Orleans durante las celebraciones de Año Nuevo. El incidente, que ocurrió la madrugada del 1 de enero en el centro histórico de la ciudad, está siendo investigado como un acto de terrorismo, según confirmaron las autoridades.
El ataque comenzó cuando Jabbar, de 42 años, atropelló a una multitud con una camioneta eléctrica que había alquilado en Texas a través de la aplicación Turo. Tras abandonar el lugar momentáneamente, el sospechoso regresó, colocó explosivos caseros en neveras portátiles y abrió fuego contra los asistentes antes de ser abatido por agentes policiales. En el vehículo, las autoridades encontraron una bandera del Estado Islámico (EI), lo que refuerza la hipótesis de una conexión con este grupo.
El portavoz del FBI señaló que Jabbar actuó inspirado por el EI, aunque la investigación aún no ha confirmado si contó con cómplices. En videos publicados en línea antes del ataque, Jabbar proclamó su lealtad al grupo y afirmó que su objetivo era demostrar una “guerra entre creyentes e incrédulos”.
Nacido en Estados Unidos y residente en Houston, Texas, Jabbar había servido en el ejército norteamericano. Entre febrero de 2009 y enero de 2010 estuvo destinado en Afganistán, experiencia que describió como clave para desarrollar un sentido de responsabilidad, según un video que compartió en 2020. Tras su baja del ejército, estudió sistemas informáticos en la Universidad Estatal de Georgia y trabajó en firmas de consultoría como Deloitte y Ernst & Young.
A pesar de un salario estimado en 125,000 dólares anuales, Jabbar enfrentaba problemas financieros significativos. Según registros de su divorcio en 2022, acumulaba deudas superiores a 40,000 dólares en tarjetas de crédito y su empresa, Blue Meadow Properties, operaba con pérdidas. Además, su segunda esposa obtuvo una orden de alejamiento temporal en su contra, alegando mala gestión financiera y gastos excesivos.
El FBI confirmó que Jabbar recogió la camioneta utilizada en el ataque el 30 de diciembre en Houston y viajó a Luisiana. Durante el trayecto, publicó videos en los que mencionó su intención inicial de atacar a su familia, decisión que descartó porque, según él, no representaría la «guerra» que quería mostrar.
Las autoridades han revisado redes sociales, dispositivos electrónicos y han realizado cientos de entrevistas para esclarecer el caso. Aunque el ataque no ha sido reivindicado por el Estado Islámico, los investigadores consideran que el sospechoso actuó alineado con los objetivos del grupo. La investigación continúa para determinar si hubo más implicados o apoyos externos.
Jabbar, quien tuvo dos matrimonios y varios hijos, enfrentaba antecedentes penales menores relacionados con infracciones de tráfico y robo. Además, en el pasado poseía una licencia de bienes raíces que expiró en 2021. Estos detalles, sumados a los elementos recabados por las autoridades, son claves en el desarrollo de la investigación de este atentado que ha conmocionado a la ciudad y al país.





