Redacción Internacional.– Las ciudades santuario son jurisdicciones en Estados Unidos que han adoptado políticas para limitar la cooperación con las autoridades federales de inmigración. Estas políticas buscan proteger a los migrantes indocumentados de la deportación al restringir el intercambio de información o la colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
No existe una definición oficial de qué es una ciudad santuario, pero generalmente se refiere a estados, condados o municipios que no entregan automáticamente a inmigrantes indocumentados a ICE a menos que haya una orden de detención federal o el individuo haya cometido un delito grave.
Actualmente, varios estados y ciudades han implementado políticas santuario. Entre ellos están California, Colorado, Connecticut, Illinois, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón y Washington.
Además, ciudades como Chicago, Nueva York, San Francisco y Los Ángeles tienen ordenanzas que prohíben el uso de recursos municipales para hacer cumplir leyes de inmigración. En contraste, estados como Texas, Florida, Georgia y Tennessee han aprobado leyes antisantuario, obligando a las fuerzas locales a colaborar con ICE.
Las ciudades santuario surgieron en los años 80, cuando iglesias ofrecieron refugio a migrantes que huían de la guerra en El Salvador. Desde entonces, han sido un tema central en el debate migratorio, ganando apoyo en estados con alta población migrante.
Por qué Trump quiere eliminar las ciudades santuario
El expresidente Donald Trump, en su segundo mandato, ha intensificado sus esfuerzos para desmantelar las políticas de santuario. Argumenta que estas medidas obstaculizan la aplicación de las leyes migratorias y protegen a criminales que deberían ser deportados.
El lunes, Trump firmó una orden ejecutiva que instruye a su administración a identificar y sancionar a los gobiernos locales que no cooperen con ICE. Según esta medida, los estados y ciudades santuario podrían perder acceso a fondos federales.
El gobierno republicano sostiene que estas jurisdicciones ponen en riesgo la seguridad pública al impedir la deportación de individuos con antecedentes penales. Sin embargo, estudios han demostrado que los índices de criminalidad suelen ser menores en condados santuario que en aquellos que cooperan con ICE.
Efectos prácticos de las políticas santuario
Las ciudades santuario no impiden que ICE haga cumplir la ley migratoria, pero dificultan el acceso a información local. Por ejemplo, muchas policías locales no arrestan a personas solo por su estatus migratorio ni comparten datos con agentes federales sin una orden judicial.
Si el gobierno de Trump busca realizar deportaciones masivas, la forma más sencilla sería detener a personas en cárceles locales por delitos menores, como infracciones de tránsito. Sin embargo, en ciudades santuario, esto solo ocurre si hay una orden judicial o un delito grave comprobado.
Las políticas santuario también buscan fomentar la confianza entre migrantes y las autoridades locales. En ciudades donde la comunidad migrante percibe a la policía como agentes de inmigración, es menos probable que reporten delitos o busquen ayuda médica.
Un conflicto legal y político en crecimiento
Trump ha prometido endurecer las medidas contra las ciudades santuario, lo que podría generar conflictos legales entre el gobierno federal y los estados y municipios que mantienen estas políticas.
El Departamento de Justicia emitió recientemente un memorando instruyendo a fiscales federales a investigar y procesar a funcionarios locales que no cumplan con las nuevas directrices migratorias. Esto podría derivar en disputas judiciales, ya que los tribunales han respaldado anteriormente la autonomía de las ciudades y estados en sus políticas migratorias.
Mientras el debate continúa, la administración Trump sigue impulsando una estrategia de deportaciones masivas, enviando tropas a la frontera y aumentando las sanciones a los estados que no cooperen. El resultado de estas medidas tendrá un impacto directo en millones de migrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.




