Álvaro Mellizo | Agencia EFE
Islamabad, Pakistán.- La negociaciones de paz en Islamabad, capital federal de Pakistán siguen llenas de incertidumbre y signos contradictorios después de que Irán afirmara categóricamente que su ministro de Exteriores, Abás Araqchí, presente en la capital pakistaní, no tiene previsto reunirse con los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, cuyo viaje fue anunciado por la administración estadounidense.
Los mensajes del viernes, con una visita de Araqchí a Pakistán que parecía abrir la puerta a la reanudación de las conversaciones bilaterales directas, y la respuesta inmediata de Washington afirmando que sus enviados se reunirían con él, se han enfriado con el paso de las horas para revelar una situación aún compleja en la que ninguna de las partes quiere hacer ver que ha cedido un ápice.
¿Un deshielo?
«No se prevé que ocurra ninguna reunión entre Irán y Estados Unidos. Las observaciones de Irán serían comunicadas a Pakistán», afirmaron en la madrugada de este sábado las autoridades iraníes, cerrando de un portazo las especulaciones sobre un posible encuentro bilateral.
No está claro si el seco mensaje es solo para el consumo interno iraní y apaciguar a sus sectores más duros sin ceder un milímetro en su línea roja de eliminar el bloqueo naval antes de regresar a las negociaciones, pero lo cierto es que Teherán siempre enmarcó el viaje de Araqchí como un encuentro bilateral con sus contrapartes en Pakistán, Omán y Rusia.
La presencia del diplomático, que no es el negociador designado para tratar con EE.UU, se explica mejor por el simple hecho de que Irán quiere transmitir directamente a los mediadores su propuesta para reanudar o avanzar en las negociaciones.
Eso es ya de por sí un deshielo, tras casi una semana de silencios y negativas, aunque todavía está lejos de ser una luz verde para las negociaciones propiamente dichas.
Además, Irán parece querer ofrecer a Pakistán un gesto de buena voluntad para demostrar que están interesados en el diálogo y premiar también la visita de tres días que el jefe de las Fuerzas de Defensa pakistaníes y principal mediador en este conflicto, Asim Munir, hizo a Irán la semana pasada.
Pakistán, embarcada en una incesante labor de mediación, está transmitiendo incesantemente que la reunión puede ser inminente, y aún mantiene su capital bloqueada y bajo severas limitaciones de tránsito y seguridad.
Islamabad quiere ver frutos a su esfuerzo político y de prestigio lo antes posible.
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Gira regional
También es relevante que el iraní se dirija a Omán tras pasar por Pakistán. Mascate (capital de Omán) fue el principal mediador entre EE.UU e Irán antes de que el gobierno de Donald Trump decidiera iniciar la guerra contra Teherán incluso mientras se trabajaba en mantener los canales diplomáticos abiertos.
No cabe duda que en Mascate se dialogará sobre el cierre del estrecho de Ormuz, cuya soberanía comparte con Teherán y cuya reapertura es clave para todas las partes en este conflicto y, de hecho, para toda la economía global.
Con Rusia, uno de los mayores aliados de Teherán y un país que ahora tiene un canal directo con la administración estadounidense, lo más probable es que el viaje se centre en el tema del programa nuclear iraní.
Rusia ya se ofreció en reiteradas ocasiones a recibir el uranio enriquecido iraní, y podría ofrecer alguna salida al que parece ser el principal escollo para la paz.
En cualquier caso además, los tiempos y las distancias que Araqchi tiene previsto recorrer estos días hacen inviable, salvo un cambio de programa de última hora, una reunión en Islamabad.
Los enviados estadounidenses aún no han salido de su país y el viaje conlleva más de 15 horas. No parece que el diplomático vaya a quedarse aquí todo ese tiempo.
Si acaso, el encuentro bilateral podría producirse después de que el diplomático iraní culmine su paso por los tres países, ya con los resultados de su gira en la mano.
Retóricas de poder
Mientras, también se hace evidente que ninguna de las partes quiere ceder, al menos en su esfuerzo para controlar el relato.
Washington afirmó ayer que Witkoff y Kushner viajarían tras haber identificado «algunos avances» por parte de Teherán en los últimos días, y después de que fuese Irán el que pidiera un encuentro directo, lo que da a entender que algunos canales diplomáticos han permanecido abiertos estos días.
De forma paralela, EE.UU continúa deteniendo buques mercantes y petroleros iraníes como parte del bloqueo naval que Trump ordenó mantener vigente pese a que es la principal línea roja de Irán para regresar a las negociaciones directas.
También impuso ayer mismo nuevas sanciones financieras al país persa, orientadas a atacar su comercio petrolero.
Las retóricas iraníes y estadounidenses chocan abiertamente, con Washington queriendo transmitir que es Teherán quien ha cedido y con los iraníes negando por activa y pasiva esa posibilidad.





