Agencias.- Un estudio publicado en la revista Current Psychology sugiere que el uso frecuente de emojis en la comunicación digital podría estar vinculado a rasgos de personalidad complejos, como el maquiavelismo, el narcisismo y el neuroticismo, con diferencias marcadas entre hombres y mujeres.
La investigación, desarrollada por psicólogos de la Universidad Estatal de Oklahoma, encuestó a 285 estudiantes universitarios sobre el uso de 40 emojis, divididos entre significados positivos y negativos. También se evaluaron sus perfiles psicológicos a través de cuestionarios de personalidad.
Los resultados mostraron que, en el caso de los hombres, un uso elevado de emojis se relacionó con tendencias maquiavélicas y neuroticismo, rasgos vinculados con la manipulación emocional y la inestabilidad afectiva. En contraste, las mujeres que usaban emojis con mayor frecuencia tendían a mostrar rasgos narcisistas, es decir, una necesidad de admiración y percepción positiva.
Según los autores, los emojis no solo son expresiones emocionales, sino también herramientas estratégicas para moldear cómo los demás perciben a quien los utiliza. “El uso de emojis puede estar relacionado con estrategias para manipular las percepciones de los demás”, explicaron los investigadores.
El estudio también reveló diferencias en la elección de símbolos. Solo seis emojis fueron usados con mayor frecuencia por hombres: el montón de caca, fuego, cabeza explotando, cara gritando de miedo, 100 puntos y manos juntas. Estas preferencias podrían sugerir estilos comunicativos distintos entre géneros.
Desde su invención en 1999, los emojis han sido elementos clave en la comunicación digital. Su presencia va desde mensajes rápidos hasta correos corporativos o publicaciones en redes. Sin embargo, este estudio añade una nueva dimensión: su vínculo con la psicología de quien los usa.
Estos hallazgos invitan a reflexionar sobre cómo incluso los detalles aparentemente menores de la comunicación digital pueden revelar aspectos profundos de la personalidad, y cómo hombres y mujeres los utilizan con fines emocionales y sociales distintos.




