Redacción Internacional.- Las imágenes de casas destruidas por incendios en California, junto a otras que permanecen en pie, han generado debate entre arquitectos y expertos en construcción. Aunque algunos propietarios, como Enrique Balcazar, atribuyen la supervivencia de sus hogares a la suerte, los especialistas aseguran que los materiales y el diseño influyen significativamente.
La vulnerabilidad de una vivienda ante incendios depende de múltiples factores. Materiales como el estuco y las ventanas de doble panel reducen la propagación del fuego. Además, técnicas como sellar respiraderos de techo o añadir barreras de yeso pueden aumentar la resistencia de las construcciones.
El arquitecto Greg Faulkner explicó que eliminar riesgos incrementa las probabilidades de sobrevivir a un incendio. Por ejemplo, reemplazar revestimientos de madera con materiales menos combustibles, o reforzar el aislamiento en techos y paredes, mejora la protección. Estas medidas pueden incrementar el costo de construcción entre un 3% y un 10%, dependiendo del nivel de protección deseado.
El diseño de los techos es crucial. Las líneas simples dificultan la acumulación de brasas, mientras que techos complejos, como los estilo Misión Española, facilitan que el fuego se propague. Además, el uso de techos metálicos, combinado con barreras de yeso, es cada vez más común en áreas propensas a incendios.
Los respiraderos también son un punto débil. Aunque esenciales para prevenir problemas de humedad, pueden permitir la entrada de llamas durante un incendio. Por ello, algunos arquitectos emplean mallas resistentes al fuego o eliminan la ventilación, sellando los espacios en los áticos.

En otros casos, se incorporan sistemas externos de protección, como rociadores que cubren la vivienda con agua y soluciones jabonosas. En Australia, algunas normativas exigen tanques de agua en las casas nuevas, una medida que podría aplicarse en Estados Unidos para reducir la propagación de incendios.
Especialistas como Richard Schuh y César Martín Gómez coinciden en que, aunque el viento y el azar pueden influir, el diseño y los materiales juegan un papel decisivo. Estas soluciones se han vuelto prioritarias, ya que las aseguradoras podrían no cubrir daños en áreas de alto riesgo.
(Con información de Los Angeles Times)





