SANTO DOMINGO.- El Ministerio Público sostiene que el fiscal Aurelio Valdez Alcántara no solo habría solicitado sobornos para alterar el curso de una investigación, sino que también ejerció coacción continuada contra Roberto Canaán, definido como «un testigo», a quien presionó mediante llamadas telefónicas para garantizar el pago exigido.
De acuerdo con la orden de arresto en contra de Valdez Alcántara, tras un primer encuentro con Canaán el 13 de marzo en el parqueo de una tienda donde el funcionario habría planteado un acuerdo económico a cambio de favores procesales, Valdez Alcántara dio seguimiento días después con insistentes contactos telefónicos.
La investigación indica que el 18 de marzo el fiscal presionó directamente con la frase “¿para cuándo está la cosa?”, estableciendo además como fecha límite el 24 de marzo para la entrega del dinero.
Según la información, para asegurar el cumplimiento, el imputado habría advertido sobre una inminente judicialización, condicionando cualquier posibilidad de evitar consecuencias legales al pago del soborno.
Estas acciones se suman a la supuesta exigencia inicial de hasta 200 mil dólares, luego reducida a 150 mil, junto a otros bienes de alto valor, como un vehículo de lujo específicamente un Mercedes Benz 350 o 450, negra y un reloj Rolex.
De acuerdo con el Ministerio Público, además de que el fiscal investigado rechazó opciones más económicas como una guagua Volvo o Mazda, insistiendo en el modelo de alta gama solicitado.
Ayer domingo el órgano acusador solicitó prisión preventiva en contra de Valdez Alcántara como medida de coerción. Según informó, el fiscal llegó a recibir la suma de diez mil dólares como soborno.




