Santo Domingo.- El Ministerio Público, junto a la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y con el apoyo estratégico de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, dio inicio a la Operación Panthera 7, un golpe contundente contra una red internacional de narcotráfico y lavado de activos donde más de 9.8 toneladas de cocaína fueron interceptadas en un operativo histórico en la lucha contra el crimen organizado.
La operación fue lanzada como respuesta al creciente tráfico de drogas que afecta a la región e inició cuando, en diciembre de 2024, las autoridades lograron interceptar un cargamento de 9,889 kilos de cocaína que había sido transportado desde Colombia hacia la República Dominicana, entrando por puntos clave como Bayahíbe, La Romana y Pedernales. La droga estaba oculta en un contenedor con destino a Bélgica, pero el trabajo de inteligencia permitió a las fuerzas de seguridad frustrar el intento de envío.
El 05 de diciembre, la DNCD detectó movimientos sospechosos en el puerto Multimodal Caucedo, específicamente en el contenedor FFAU4542281, lo que desató la operación. La red intentaba evadir los controles de seguridad mediante la complicidad de empleados corruptos que permitieron el paso del cargamento sin inspección. Este contenedor estaba siendo transportado junto con un cargamento legítimo de bananos con destino a Bélgica, lo que complicaba aún más la detección.
Las investigaciones revelaron que los narcotraficantes intentaban transferir la cocaína del contenedor FFAU4542281 a otro contenedor (HLBU9354083) que llevaba bananos, con el fin de camuflar la droga entre la fruta. Cuando la operación fue descubierta, los narcotraficantes, armados con rifles de asalto y encapuchados, intentaron escapar. Raptaron a un camionero que estaba entregando otro contenedor en el puerto y lo obligaron a conducir el camión con la droga fuera del área. Sin embargo, la rápida acción de la DNCD y la seguridad del puerto frustró su intento de fuga.

La fuga de los narcotraficantes fue frustrada gracias al despliegue táctico de seguridad. Las fuerzas del orden rodearon rápidamente la zona y lograron bloquear las salidas del puerto. Ante la presión de los agentes, los cuatro hombres armados intentaron escapar a través de una verja perimetral del puerto, lo que fue capturado por las cámaras de seguridad. Mientras tanto, las autoridades aseguraron el camión Mack utilizado para transportar el contenedor con la droga, así como el contenedor cargado con las 9.8 toneladas de cocaína.
La investigación se desarrolló utilizando técnicas avanzadas de reconstrucción de escenas del crimen mediante software forense y mapeo GPS, lo que permitió a los investigadores rastrear el recorrido del cargamento y establecer su origen. Además, el rastreo del sistema de GPS en el camión utilizado para el transporte de la droga reveló la ubicación exacta donde el cargamento fue cargado: una propiedad cercana al puerto, que resultó ser de uno de los principales imputados de la red criminal.
Durante la operación, se arrestaron a varios miembros clave de la red, incluidos empleados corruptos del puerto y personas vinculadas a las empresas Grasswey Group SRL y GWG Transport, utilizadas para el tráfico de drogas. Se incautaron vehículos, armas de fuego, dinero y otros bienes relacionados con el narcotráfico. Además, se descubrió que el camión Mack utilizado para el traslado de la droga había sido adquirido a nombre de un testaferro de la organización, lo que permitió evidenciar la implicación directa de los responsables en el tráfico de drogas.
La Operación Panthera 7 se considera uno de los golpes más grandes al narcotráfico en la historia reciente de la República Dominicana. Con la incautación de más de 9.8 toneladas de cocaína y la desarticulación parcial de una red criminal internacional, las autoridades enviaron un mensaje claro a los grupos narcotraficantes: el Estado está comprometido en desmantelar las estructuras criminales y llevar a sus miembros ante la justicia.
En las próximas horas, el Ministerio Público solicitará medidas de coerción para los imputados arrestados, mientras continúa procesando las pruebas recabadas durante la operación. La colaboración internacional, especialmente con la DEA, sigue siendo fundamental para hacer frente a las redes de narcotráfico que operan a nivel global.




