Santo Domingo. – La acreditación de un nuevo embajador haitiano en República Dominicana marca el reinicio oficial de las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras tres años de distanciamiento marcados por tensiones políticas y humanitarias. El retorno de un representante diplomático haitiano genera expectativas, pero también inquietudes, especialmente en materia migratoria.
El nombramiento se produce en medio de una profunda crisis institucional en Haití, donde la inseguridad, el control de pandillas y la inestabilidad política han agravado el éxodo hacia territorio dominicano. Legisladores dominicanos advierten que este paso no debe interferir con la política de deportaciones ni el refuerzo de la frontera.
“Debemos seguir protegiendo los intereses dominicanos”, afirmó el diputado Alfonso Genao, del PRSC, al tiempo que pidió mantener el control migratorio y la delimitación fronteriza. En contraste, otros actores ven la llegada del diplomático como una oportunidad para restablecer canales de diálogo efectivos.
El senador Gustavo Lara valoró el perfil del embajador como “un diplomático de carrera” con conocimientos de las realidades de ambos países. Señaló que su presencia permitiría retomar espacios como la Comisión Mixta Bilateral, donde se abordan temas clave como migración, comercio y seguridad.
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Las relaciones entre Haití y República Dominicana se deterioraron drásticamente tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, el crecimiento del poder de las pandillas en Puerto Príncipe y la crisis desatada por la construcción unilateral del canal en el río Masacre.
Pese a los conflictos, los lazos económicos y sociales entre ambos pueblos han continuado. El regreso de una representación oficial haitiana abre una nueva etapa de contacto directo, en un momento en que la comunidad internacional busca estabilizar a Haití mediante un consejo presidencial de transición y el despliegue de una fuerza multinacional.





