SANTO DOMINGO.- Al grito insistente de «¡Queremos justicia, queremos justicia!», un grupo de manifestantes protestó pacíficamente este lunes para reclamar justicia en el caso de Carlos Enrique Taveras, alias Carlito, quien resultó abatido a tiros en medio de un presunto enfrentamiento armado con miembros de la Policía Nacional.
El hecho ocurrió en San Francisco de Macorís el pasado 26 de agosto, cuando, según la PN, Carlito se percató de la presencia policial y la emprendió a tiros contra ellos, por lo que los agentes «se vieron en la imperiosa necesidad de repeler la agresión, ocasionándole las heridas que posteriormente provocaron su muerte».
De acuerdo a la uniformada, Carlito era buscado por encabezar «una banda criminal que se dedicaba a la venta de sustancias controladas, sicariato, trasiego de armas ilegales, al igual que al secuestro y tortura de ciudadanos, y que opera entre el municipio de Cenoví y La Vega».
Sin embargo, esa versión policial es rechazada por el grupo de personas que se manifestaron al frente del Palacio de Justicia de San Francisco de Macorís, alegando que Carlito se dedicaba a labores productivas y que lo habrían matado para quitarle su dinero.
Así lo dijo Sandy Antonio Taveras, hermano del finado y vocero del grupo de manifestantes, quien defendió a su hermano diciendo que era un hombre tranquilo, que no tenía problema con nadie y que se dedicaba a trabajar.
«Fueron, le robaron su dinero y cambiaron todo, como que hubiera sido él el criminal, cuando los criminales fueron la Policía. No se sabe cuánto cargaba en los bolsillos, porque ellos reportaron solamente el dinero que fueron a buscar a su casa; él tenía más, pero ellos lo mataron porque él no quiso pagarle a ellos lo que ellos querían», dijo.
«Fue un asesinato. A Carlos lo mataron para robarle su dinero, el dinero que cargaba fue de una vaca que él vendió, y lo que hacía haciendo préstamos legalmente, pagando sus intereses», añadió.
Abordado por miembros de la prensa, también negó la versión del intercambio de disparos y dijo que a su hermano lo ejecutaron a quemarropa, ya que ningún policía resultó herido en el incidente.
«¿Qué está pasando con la Policía de aquí?», cuestionó.
Según la PN, en un allanamiento a Carlito se le ocuparon armas de fuego, más de 3 millones de pesos y una cantidad importante de dólares, todos en efectivo. El ahora occiso había sido condenado por homicidio, reincidió en el crimen y era activamente perseguido. Tenía 46 años.





