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viernes 1, mayo, 2026

Los primeros cafetaleros en República Dominicana fueron colonos españoles

Santo Domingo.- El café es la segunda bebida más consumida después del agua. Cada año se consumen alrededor de 400.000 millones de tazas de café. Según el portal web “Statista” sobre estadísticas mundiales, en el año 2023, se consumieron a nivel mundial aproximadamente 173 millones de sacos de 60 kilogramos de café.

El café se obtiene tostando y moliendo los granos de la planta conocida como cafeto, es considerada una bebida energética y estimulante por su alto contenido de cafeína. 

Según indica el catálogo de pequeños productores creado por Compras y contrataciones, el café se comenzó a cultivar en República Dominicana en el año 1735, por los colonos  españoles en las zonas de  Barahona y en otras provincias aledañas, extendiéndose rápidamente a otras regiones del territorio nacional hasta que se convirtió  en uno de los principales cultivos agrícolas del país.

La producción de café a escala comercial tuvo sus inicios hacia el año 1860, ya que anteriormente, solo se consumía de manera interna . 

En los siguientes  cuarenta años se establecieron plantaciones de café en las provincias de Puerto Plata, Enriquillo, Espaillat, Constanza, Jarabacoa, San José de Ocoa, San Juan y Azua, entre otras.

En la actualidad el café criollo se cultiva en la frontera de los cuatro sistemas montañosos la Cordillera Central, la Cordillera Septentrional, la Sierra de Neyba y la Sierra Bahoruco.

El 76% del café producido en el país es utilizado en el mercado local.

Por la favorable ubicación geográfica, la República Dominicana se ha convertido en proveedor de café de grano verde u oro (a tostadores y comercializadores de Norteamérica y Europa), tostado, semi tostado y molido, para países en los que no se cultiva este exquisito producto de consumo masivo.

En mercados como Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Alemania, Bélgica, Bruselas entre otros, el café de producción nacional es valorado como uno de los más exquisitos cafés del mundo.

Luego de que se cosecha la fruta del  café en forma de cereza, pasa por un  proceso que consiste en dejar que los granos de café, una vez despulpados se impregnen de su propia miel natural, llamada mucílago, una capa gelatinosa que se encuentra entre la pulpa y el pergamino. “Una vez se ha producido la reacción capilar por la cuál los azúcares traspasan el pergamino y llegan al grano de café, lo secamos con nuestro método para conseguir un café más dulce y menos amargo”, señala Ros.

Desde que el grano se recoge en las fincas hasta que llega a la Factoría, el café se somete a una criba manual de defectos. Después, ya en la factoría, el grano se deposita en unas piletas de agua durante 16 horas para que la fermentación no se prolongue. Hecho esto, llega el despulpado con máquina y el secado en sombra para acabar con el secado solar. Por fin el café comienza a parecerse a lo que nosotros entendemos por café.

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