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domingo 19, abril, 2026

Los mercados mundiales entran en pánico ante la guerra comercial desatada por Trump

Una oleada de ventas arrasa los principales parqués del mundo tras el viraje arancelario de Washington y la respuesta inmediata de Pekín. La amenaza de una guerra comercial a gran escala provoca desplomes históricos en las bolsas, hunde al sector bancario y agita los temores de recesión, mientras la Reserva Federal advierte del fuerte impacto económico de los aranceles.

Los mercados financieros atraviesan una de sus jornadas más negras desde la pandemia. La creciente tensión comercial entre EE UU y China, motivada por la imposición de nuevos aranceles por parte de Washington, ha desatado una cascada de ventas a nivel mundial que amenaza con arrastrar a la economía global a una recesión.

Los inversores han respondido con un pánico preventivo ante la posibilidad real de una guerra comercial prolongada, provocando caídas generalizadas en las bolsas internacionales y fuertes pérdidas en sectores clave como la banca y las materias primas.

El epicentro del terremoto bursátil ha sido Wall Street, donde el índice S&P 500 se desplomó más de un 4 %, ampliando las pérdidas al 10% en solo dos sesiones. El Nasdaq retrocedió un 5,97 % y el Dow Jones un 3,98 %, configurando su peor registro desde 2020. El nerviosismo se ha apoderado del mercado norteamericano, como demuestra el ascenso del índice VIX —conocido como el “indicador del miedo”— hasta los 37 puntos, reflejo de una volatilidad extrema.

Europa no ha escapado a la sacudida. La bolsa española lideró las pérdidas en el continente con un desplome del 5,83 % en el Ibex 35, el mayor desde el confinamiento por la covid-19. Los índices de Fráncfort (-4,95 %), París (-3,31 %) o Milán (-3,60 %) también registraron recortes severos.

El sector financiero fue el más castigado en todas las plazas, con caídas que superaron el 10 % en valores como SabadellCaixaBankUnicaja o BBVA. Solo Puig logró cerrar con un descenso inferior al 1 %, el mejor comportamiento dentro del selectivo español.

La reacción del mercado ha sido alimentada, además, por las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. En un discurso inusualmente directo, advirtió de que los aranceles tendrán un impacto “significativamente mayor” del previsto, tanto en términos de crecimiento como de inflación.

Powell evitó anticipar movimientos de política monetaria, pero reconoció que el escenario es de “esperar y observar”, lo que aleja la posibilidad de recortes inmediatos en los tipos de interés pese a las presiones del presidente Trump.

El temor a la recesión

Los analistas empiezan a descontar un escenario de menor crecimiento para EE UU. UBS ya estima que el PIB se estancará en el último trimestre del año y crecerá apenas un 1,3 % en 2026, frente al 1,7 % proyectado hasta ahora por la Fed.

Además, advierten de que la incertidumbre sobre la duración y el alcance de los aranceles es elevada, y que una escalada ideológica en la política comercial —más allá del simple uso negociador de las tarifas— podría derivar en el peor de los escenarios posibles.

El temor a la recesión se impone incluso a los datos positivos. En marzo, la economía estadounidense generó 228.000 empleos, muy por encima de las previsiones. Sin embargo, las tensiones arancelarias han eclipsado estos avances.

Firmas como ING ya anticipan que la incertidumbre puede frenar contrataciones futuras, mientras el entorno empresarial intenta descifrar cómo afectará el nuevo orden comercial a sus estrategias y cuentas de resultados.

Asia también ha sido arrastrada por la marejada. El índice Nikkei de Tokio cayó un 2,75 %, con las automovilísticas japonesas entre las más castigadas.

En China, el Hang Seng perdió un 1,52 % en una sesión marcada por la cautela de los inversores ante las represalias anunciadas por Pekín. Entre los instrumentos que podrían emplearse como respuesta figuran el control sobre tierras raras —materiales estratégicos en la era tecnológica— y la posesión de una parte relevante de la deuda estadounidense.

Incertidumbre en los mercados tras una jornada negra

La tensión se ha trasladado al mercado de materias primas y divisas. El petróleo Brent cayó un 3,6 % y el Texas un 3,85 %, reflejo del temor a una menor demanda global. En el mercado de deuda, el bono estadounidense a 10 años subió hasta el 3,228 %, mientras el euro se fortalecía frente al dólar estadounidense hasta los 1,0977. Por su parte, el oro se disparó hasta rozar máximos históricos (3.113 dólares), actuando como refugio ante la incertidumbre.

“Los aranceles dañan el comercio global, alimentan la inflación y deterioran la confianza inversora”, resumen desde Bankinter. Los expertos coinciden en que la magnitud de la corrección actual solo podría revertirse si mejoran de forma significativa las perspectivas en materia comercial, algo que, por ahora, parece improbable.

La política arancelaria de Trump ha sembrado dudas estructurales en la economía mundial, y ni siquiera una Reserva Federal prudente puede despejar las sombras que se ciernen sobre los mercados.

Con la próxima reunión de la Fed prevista para los días 6 y 7 de mayo, los inversores seguirán muy atentos a cualquier señal de cambio en la estrategia monetaria. Pero mientras tanto, el daño ya está hecho: la guerra comercial ha pasado de ser un riesgo latente a convertirse en una amenaza real, y las bolsas, en su caída, están anticipando un mundo más fragmentado, menos predecible y con mayor riesgo económico.

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