Cena de gala en el palacio de Ámsterdam. Los reyes holandeses han ofrecido una recepción en honor a sus invitados, el rey Felipe y Letizia, con los que mantienen una excelente relación.
Más allá de los magníficos looks de las reinas y el ya clásico ‘duelo de tiaras’, la anécdota de la jornada la ha protagonizado la consorte española, que ha pedido un taburete para atender el besamanos real.
La apretada agenda oficial y los tacones le han pasado factura a la esposa de Felipe VI, que padece desde hace años una dolencia conocida como Neuroma de Norton, lo que le provoca intensos dolores en los pies.
Este es el motivo por el que doña Letizia aparcó sus altísimos tacones de aguja y se pasó a los moderados ‘kitten heels’, mucho más bajos y cómodos. Este miércoles, sin embargo, no ha sido suficiente.
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Letizia no soportaba el dolor y ha tenido que atender el besamanos real sentada en un taburete. Eso sí, con una sonrisa y toda la naturalidad que la caracteriza.
Por el mismo motivo, la fotografía oficial del encuentro entre los reyes holandeses y los españoles no ha podido realizarse de pie y han optado por sentarse los cuatro.





