29.1 C
Santo Domingo
viernes 17, abril, 2026

Laura, Fiona, Franklin: las tres tormentas de Abinader

Tres años de gobierno, tres tormentas y tormentos, en 2020, 2022 y 2023. Esa ha sido la incómoda experiencia climatológica del presidente Abinader y su Gabinete, que solo en 2021 no tuvieron que enfrentar esos sobresaltos de la naturaleza.

La primera tormenta, Laura, le dio la bienvenida al nuevo gobernante, recién estrenado en el poder. Fue el 23 de agosto de 2020, a solo una semana de su juramentación.

El fenómeno desató grandes estragos en las zonas sur y este y dejó un cuadro catastrófico: al menos tres muertes, más de un millón sin energía eléctrica, acueductos fuera de servicio, miles de familias sin servicio de agua potable, cultivos destrozados. Abinader, entonces un flamante gobernante, prometió ayudas para los afectados y dispuso la reconstrucción de las viviendas golpeadas.

No bien se había recuperado el país de los embates de Laura, cuando Fiona entró como huracán y causó resultados catastróficos, en septiembre de 2022. Los daños fueron horribles: decesos, casas destruidas, damnificados, cultivos devastados. El este fue la zona más golpeada por la furia de los vientos y las ráfagas: allí, grandes y extensas tareas de tierra resultaron arruinadas. Hato Mayor se convirtió en un cementerio agrícola: sembradíos de plátanos y otros rubros se echaron a perder. Los daños y las pérdidas fueron terribles y copiosos. El horror llegó a otras partes. En Santo Domingo se sintió con poder y gran fuerza. Los chaparrones eran incesantes y potentes. Había inundaciones por doquier. Miles y miles volvieron a quedar sin energía eléctrica ni agua potable. Las autoridades tuvieron que dedicarse a la titánica tarea de reconstruir la nación.

Los 20 mil millones de pesos dejados en pérdidas superan con creces los pocos más de 5 mil millones provocados por los estragos de la tormenta Franklin. Fue una experiencia reciente: hay todavía familias afectadas por los torrentes del fenónemo. No solo eso: también ocurrió cuando el país vivía la explosiva catástrofe de San Cristóbal, que dejó cerca de 40 muertos y casi 60 heridos. Después de la explosión vino la tormenta.

Ese fenómeno no fue tan terrible como se esperaba, pero dejó un saldo de daños y embates. Ingresó por Barahona y fue machacando el territorio nacional, partiéndolo por la mitad. Sus efectos se sentían de uno y otro lado de la frontera, sobre todo en la parte este de la isla. República Dominicana se inundó y se hundió en las riadas de Franklin, que anegó calles, avenidas y barrios.

spot_img

Últimas noticias

- Advertisement -spot_img

Relacionado

- Advertisement -spot_img