La situación de la niñez dominicana toca fibras sensibles, incluso desde antes de nacer. Los datos ofrecidos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sobre la lucha por la supervivencia que deben enfrentar los infantes es descomunal.
UNICEF indica que República Dominicana tiene una alta tasa de mortalidad infantil con una media de 20.8 por cada mil nacidos vivos, o sea, 1 de cada 48 muere antes de los 28 días.
Parte del problema se debe a que al menos tres de cada cinco bebés no toman leche materna en su primera hora de vida, aumentando el riesgo de mortalidad.

Amamantar de manera correcta, indica el informe de Unicef-OPS, solo ocurre bien en el 38.1 % de los casos en República Dominicana y más alarmante aún, la gran cantidad de cesáreas que se realiza por partos es de un 40 % en hospitales y un 90 % en clínicas, de acuerdo a los registros del Servicio Nacional de Salud. La media no debería superar el 15 % como mucho.
Otro factor es que las cesáreas también inciden en la mortalidad materna porque, de acuerdo al boletín epidemiológico 30 del Ministerio de Salud Pública, los primeros seis meses de 2018 se habían registrado unas 100 muertes de las madres al momento del parto. Estas pérdidas serían evitables en el 88 % de los casos, dicen las autoridades.
Ahora, si el infante logra crecer, la alimentación de calidad es otra variable que juega un papel preponderan y a la vez un problema para él y su familia.
En el informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de Mesoamérica 2016” que publicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se precisa que cuatro de cada 100 niños dominicanos presentan desnutrición. Esto pese que el Estado se esfuerza por mejorar eso, pero las acciones no son suficientes.

Para poder sustentar la comida del niño sus padres requieren fuentes de ingreso y ese es un lujo que solo tiene el 55.9 % de la población. El resto requiere actividades informales que no le garantizan el alimento día a día.
Sume a todo esto que, si la madre del niño es una de las más del millón solteras que hay en el país, sus posibilidades de conseguir trabajo rondan el 42.9 % frente al 68.6 % de los hombres. Si ella reside en una zona rural baja al 34.9 %, lo que limita las opciones de darle seguridad alimentaria a sus hijos, quienes pudieran estar entre el 5.4 % entre 10 y 14 años trabajando para ayudar a sus progenitores.
Por último, otra problemática a la que se enfrentan los niños es la falta de educación. Pese a que la cobertura escolar de 5 a 9 años ya abarca el 95 % (Educa / 2015), todavía hay incidencias de menores que no estudian porque están obligados a trabajar. Sin dudas, El factor económico es determinante con un 44.9 % si sus padres son muy pobres, frente al 21.4 % de clase alta.
Por Manauri Jorge





