Redacción Internacional.- Irán exhibió fuerza militar este viernes con desfiles a nivel nacional, justo un día antes de reanudar negociaciones con Estados Unidos sobre su programa nuclear, en un clima marcado por amenazas de Washington y mensajes contradictorios desde la Casa Blanca.
El evento principal tuvo lugar cerca del mausoleo del ayatolá Ruholá Jomeiní, en Teherán, encabezado por el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el jefe del Estado Mayor, Mohammad Bagheri. Participaron tropas terrestres, aéreas y navales, además de una amplia muestra de misiles como los Fath, Qader y Fakur, y drones Mohajer 2, 4 y 6.
Durante el acto, Pezeshkian resaltó el papel del Ejército en la defensa del país desde la Revolución Islámica de 1979, asegurando que sin su presencia, «el enemigo podría haber intentado conquistar el país y destruir la Revolución Islámica».
Añadió que contar con un Ejército fuerte y preparado ha sido clave para que Irán imponga su postura en la región, promoviendo, según dijo, relaciones, paz y estabilidad frente a sus adversarios.

La demostración de poder ocurre en la víspera de la segunda ronda de conversaciones nucleares entre Teherán y Washington, que se celebrará en Roma con mediación de Omán, tras un primer encuentro calificado como constructivo.
Sin embargo, las tensiones persisten, y desde Irán denuncian ambigüedad en el discurso de Estados Unidos. «Escuchamos mensajes contradictorios», declaró el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, tras reunirse en Moscú, pidiendo «seriedad y coherencia» a la contraparte.
Las críticas se dirigieron, entre otros, al enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, quien habló de «detener y eliminar» el enriquecimiento de uranio iraní, pese a que anteriormente había planteado solo limitar su pureza.
Washington insiste en que el acuerdo debe incluir el programa de misiles iraníes y su apoyo a grupos armados regionales como los hutíes en Yemen y Hizbulá en Líbano, algo que Teherán considera fuera de discusión.
A pesar del inicio del diálogo, el presidente Donald Trump reiteró anoche que no descarta atacar las instalaciones nucleares iraníes si considera que representan una amenaza, lo que mantiene la tensión diplomática en su punto más alto.




