El Senado de Estados Unidos inició este martes el segundo juicio político de Donald Trump, con una presentación de los acusadores demócratas argumentando que el exmandatario debe ser condenado por los hechos «puros y duros» del violento ataque al Congreso el mes pasado.
Acusado de «incitación a la insurrección», el exmandatario republicano, que dejó el poder el 20 de enero y reside ahora en Florida, no comparecerá a declarar. Y es muy probable que finalmente sea absuelto por la Cámara Alta, como ya lo fue hace un año.
En silencio, los congresistas demócratas que se desempeñan como fiscales en el proceso, cruzaron hacia el Senado los mismos pasillos del Capitolio, sede del Congreso, donde los manifestantes pro-Trump irrumpieron el 6 de enero, sembrando el caos y forzando la evacuación de los legisladores.
En una situación sin precedentes, los 100 senadores que actúan como jurados fueron testigos y víctimas del atentado. Después de una oración, tomaron sus lugares para este proceso doblemente histórico.




