Santo Domingo. – El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplan advirtió que el peso de las dificultades de la vida está golpeando cada vez más a la sociedad, por lo que insistió en que la iglesia debe asumir un rol activo sirviendo como refugio y espacio de sanidad para los más afectados.
El religioso habló en estos términos en el marco de la misa crismal, celebrada este Jueves Santo en la Catedral Primada de América, desde donde envió un mensaje a los líderes de la Iglesia Católica con su compromiso bautismal. Esa labor eclesial debe ser crítico en este contexto de crisis marcado por la guerra, la violencia, los conflictos intrafamiliares, los accidentes de tránsito y la frustración de promesas incumplidas.

«Dios no es indiferente al dolor y al sufrimiento«, aseguró Morel Diplán.
El arzobispo enfatizó en que la iglesia está llamada a ser una comunidad que demuestre con hechos lo que predica. «Nuestra humanidad está herida por las guerras, el odio, la violencia y la maldad. ¿cuántos corazones quebrantados por la perdida de seres queridos a causa de la violencia intrafamiliar, por los accidentes de tránsito, por la decepción de las promesas incumplidas, por el pecado contra Dios y el prójimo«, insistió el religioso.
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Asimismo, exhortó a evangelizar a través del testimonio, en momentos en que, según dejó entrever, es necesario recuperar la credibilidad y la coherencia. «Debemos ser una iglesia que busca a los descarriados víctimas de las desigualdades sociales, que cuida a los heridos por los males del mundo y que trabaja por la restauración de nuestras comunidades y nuestra sociedad, provocado por las ideologías culturales e intereses personales«, sentenció Morel Diplan.

La Misa Crismal es una celebración litúrgica fundamental de la Semana Santa, en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los enfermos y de los catecúmenos, usados en los sacramentos durante el año. Además, los sacerdotes renuevan sus promesas ante el obispo, simbolizando la unidad de la iglesia diocesana.
El arzobispo coadjuntor dejó un mensaje contundente a sus sacerdotes a asumir un compromiso real con un fe activa y una iglesia que no solo hable, sino que actúe.




