Santo Domingo. – En medio del dolor, la indignación y el reclamo de justicia, durante la vigilia realizada la noche del martes en memoria de las víctimas del colapso de la discoteca Jet Set, sobrevivientes reaccionaron con rechazo al comunicado emitido el pasado lunes por la familia Espaillat, al considerar que minimiza el sufrimiento de los afectados.
“Nosotros hemos tenido que vivir burlas; hemos tenido que ver, como probablemente todos ustedes, un comunicado de las personas a las que nos referimos —Antonio y Maribel Espaillat— haciéndose los simpáticos, dando a entender que también están dolidos. Todo eso lo hemos tenido que vivir”, expresó José María Llorente, sobreviviente de la tragedia que dejó 236 fallecidos y más de un centenar de heridos.
Por otro lado, Llorente, quien también perdió a su esposa en el colapso, hizo un llamado a todos los afectados por la tragedia a mantenerse firmes en la búsqueda de justicia.
“Y nosotros queremos saber que contamos con el apoyo de un pueblo que se precia de decir que en el centro de la bandera está la Biblia”, manifestó.
“Nosotros creemos en eso, como país tenemos que levantarnos no por algo particular; tenemos que levantarnos por algo que es un derecho. No tenemos por qué mendigar algo que es altamente evidente”, agregó.
Por su parte, José María Llorente consideró que lo ocurrido marcó un antes y un después en la sociedad dominicana.
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— Noticias RNN (@NoticiasRNN) April 8, 2026
Un reflejo de país
“La tragedia del Jet Set yo creo que evidenció lo que nosotros somos como país. Es un reflejo directo que nos define”, expresó.
A su juicio, el hecho dejó al descubierto fallas estructurales más allá del suceso en sí:
“Nos define la improvisación, nos define el tráfico de influencia, nos define la falta de control y de supervisión. Y eso tiene que tener algún fin”.
Asimismo, advirtió que una tragedia de esta magnitud debería generar cambios reales:
“Si una tragedia como esta no es suficiente para al menos establecer caminos nuevos para que esto cambie, no sé qué tendrá que pasar en este país”.
En este sentido, visiblemente afectado, José María Llorente habló de lo difícil que ha sido para él superar la tragedia, al punto de que le tomó 11 meses poder volver a transitar por las inmediaciones de lo que fue la discoteca Jet Set.
“En ese lugar que está ahí enfrente de mí, me costó once meses poder transitar por esta calle, porque para mí era imposible. Y no creo que esté hablando de algo que exclusivamente tenga que ver conmigo. Aquí, en este lugar, hemos tenido que vivir”, expresó.
Cicatrices que no cierran
Otra en expresar su pesar por la catástrofe fue Deyanira Sosa, madre de Melissa Tejeda Sosa, de 26 años, quien murió en la mayor tragedia en años en la República Dominicana.
«Era uno de los lugares más emblemáticos y, aparentemente, seguro donde venían personas a divertirse en un ambiente sano«, lamentó la mujer para quien dolor aun sigue intacto.
Para Sosa, «este ha sido un proceso muy doloroso«, especialmente cuando tiene que acudir a las audiencias en contra de los hermanos Espaillat, propietarios del Jet Set y acusados por el Ministerio Público de homicidio involuntario, una figura fuertemente criticada por los afectados, debido a que el propio órgano ha indicado que ambos mostraron «una inmensa irresponsabilidad y negligencia» al dejar de realizar una intervención física que impidiera que el techo del establecimiento colapsara.
Es «desgarrador» asistir a las vistas «a pedir justicia» a pesar de que, subrayó, «tenemos elementos y pruebas de que fue por negligencia» de los hermanos Espaillat, responsables de uno de los mayores conglomerados de medios de comunicación en el país.
El proceso judicial
El pasado lunes, tras un aplazamiento en enero y otro en marzo, el juez Raymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, ordenó el inicio formal de la audiencia, a la que acudieron decenas de víctimas y parientes de fallecidos para reclamar justicia.
Al hacer un resumen de la acusación, el Ministerio Público, que solicitó juzgar a los dos imputados, afirmó que durante años los dueños del Jet Set realizaron obras en la infraestructura sin notificarlo a «ninguna» institución, «por lo que no hay registros de inspecciones de los procesos de remodelación de dicha edificación«, lo que «constituye una inobservancia a la ley» y «una muestra de negligencia de parte de los mismos«, afirmaron los fiscales.
Los hermanos Espaillat ignoraron advertencias internas sobre el deterioro del techo, priorizando el ahorro de recursos a pesar de los riesgos evidentes, según la acusación en contra de ambos, que pisaron la prisión unos escasos días en junio, antes de que un juez les concediera la libertad condicional.
De hecho, en la única entrevista concedida hasta ahora a un medio de comunicación tras el accidente, Antonio Espaillat admitió el 23 de abril pasado que los plafones del techo «siempre» se caían y que el mismo día del derrumbe se cambiaron algunos de ellos, lo que atribuyó a «diferentes razones«, al tiempo que reconoció que nunca se examinó el techo para constatar la situación real, pese a las filtraciones.
Esperanza en medio del dolor
Sobrevivientes de la tragedia y representantes de fallecidos se han unido en el Movimiento Justicia Jet Set, que ha convocado varias actividades por el aniversario de la tragedia, una fecha que, según un comunicado publicado este martes por la familia Espaillat «representa un momento de recogimiento para toda la sociedad, pero especialmente para quienes vivieron el hecho en primera persona«.
Ana María Ramírez, rescatada de entre los escombros tres horas después del derrumbe, y que forma parte de dicho movimiento, confió en declaraciones a EFE que «este caso no se olvide» y que el Gobierno tome medidas para evitar que en el futuro ocurran tragedias similares.
«Tenemos esperanza de que con la unidad, la magnitud de los hechos y la presión internacional se marque un precedente y se llegue a una justicia real«, apuntó Ramírez, quien perdió a una amiga aquella noche.





