Agencias.– Francia dio un paso clave al aprobar en la Asamblea Nacional la prohibición de las redes sociales para menores de 15 años, una medida que busca proteger la salud mental y frenar el ciberacoso, en un debate que ya cruza fronteras y pone presión sobre las grandes plataformas digitales.
La iniciativa, avalada por 130 votos a favor y 21 en contra, todavía debe ser ratificada por el Senado para entrar en vigor, pero ya marca un precedente en Europa, tras el veto aplicado por Australia a menores de 16 años.
El presidente Emmanuel Macron ha colocado la protección de los menores y la regulación del tiempo frente a las pantallas como ejes de su segundo mandato, que concluye en 2027, al advertir que “el cerebro de nuestros hijos no está en venta” y que los algoritmos no deben dictar sus sueños.
La ley, impulsada por el partido Renacimiento, establece que desde el 1 de septiembre los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas, y que las existentes deberán desactivarse a más tardar el 1 de enero de 2027, coincidiendo con el calendario escolar.
El debate ocurre en un contexto global de creciente alarma por los efectos de plataformas como TikTok, Instagram o Snapchat en adolescentes, mientras países como España y Dinamarca estudian restricciones similares y en Estados Unidos avanza un juicio histórico por presunta adicción deliberada.
En Francia, la agencia sanitaria Anses ha advertido sobre riesgos como el ciberacoso, la comparación constante, la exposición a contenidos violentos y la pérdida de sueño, debido a sistemas diseñados para captar la atención de forma permanente.
La prohibición contó con el respaldo del centro, la derecha y la ultraderecha, pero dividió a la izquierda, cuyo sector más radical denunció un “paternalismo digital” y calificó la solución de simplista, al reclamar más prevención e inversión en salud pública.
En paralelo, los diputados aprobaron prohibir los celulares en los liceos para jóvenes de 15 a 18 años, ampliando una norma ya vigente en niveles inferiores, con experiencias piloto que reportan mejor clima escolar y mayor concentración en clase.
Alumnos como Lina, de 18 años, admiten que la medida fue difícil al inicio, pero reconocen que redujo su dependencia al celular, mejoró su enfoque y tuvo impacto positivo en sus calificaciones, tras pasar hasta 12 horas diarias frente a la pantalla.
(Con información de AFP)





