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miércoles 22, abril, 2026

Fentanilo, la trampa mortal que azota la frontera México-EEUU

Elena prepara su segunda dosis de heroína diaria. Hace 20 años que se inyecta, pero desde la sobredosis que casi la mata el año pasado tiene miedo porque la droga en Mexicali viene ahora mezclada con fentanilo, sin que los consumidores lo sepan.

La muestra «es positiva a fentanilo», le confirman tras un test en La Sala, donde usuarios de esta ciudad mexicana, fronteriza con Estados Unidos, pueden consumir de manera segura la droga que compran en la calle y evitar crisis.

La prueba revela en minutos si está contaminada con este opioide sintético que acecha como amenaza global.

Desde 2019 «no hay ni una sola prueba a heroína que no salga positiva a fentanilo», comenta Said Slim, coordinador de Verter, la oenegé que creó La Sala en 2018 para proteger a consumidores de Mexicali en situación vulnerable.

El fentanilo «te anestesia» y deja «prácticamente dormido», describe el hombre, que vende golosinas en la calle. «La gente no es tonta y (…) se da cuenta cuando uno anda bajo el influjo».

Mexicali sufre el coletazo de la crisis de opioides sintéticos de Estados Unidos, donde más de 70.000 personas murieron desde agosto pasado intoxicadas con esas sustancias, principalmente fentanilo.

Washington señala a los cárteles mexicanos como preponderantes en producción y tráfico del opioide, y el tema domina la agenda binacional.

Pero el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, niega que se produzca en México y asegura que es importado desde China, tras lo cual los cárteles elaboran pastillas fáciles de traficar por su tamaño.

Los criminales suelen mezclar fentanilo también con metanfetamina y cocaína.

– Antídoto esquivo –

Carlos Romero, subdirector de Policía y Tránsito de Mexicali, cuenta que diariamente esa unidad atiende entre tres y seis muertes de presuntos adictos, que usualmente ignoraban la mezcla.

«Muchas son sobredosis (…), la presencia de fentanilo ha crecido bastante en la ciudad», anota.

Algunas ocurren en la calle, otras en «picaderos», como se conoce a los sitios clandestinos de consumo. Pero también en hogares, añade Romero, descartando que el problema sea exclusivo de sectores marginales.

Julio Buenrostro, coordinador de la Cruz Roja, indica que las sobredosis representan hasta 25% de las emergencias que atienden. Sin embargo, con naloxona «logramos salvar un chorro de vidas».

Sin acceso regular al medicamento, paramédicos, bomberos y hasta policías recurren a Verter, que lo consigue donado en Estados Unidos.

«Si no tuviéramos naloxona, tarda más en salir un paciente» de la crisis, explica Gloria Puente, técnica de urgencias de la Cruz Roja, quien pide apoyo al gobierno.

Pero López Obrador critica que Estados Unidos autorizara su venta libre para frenar la mortandad, aduciendo que no va «al fondo del problema», y analiza prohibir el fentanilo como analgésico.

Ricardo, por su parte, advierte del peligro. «Lo viví en carne propia», dice este hombre que recorre las calles apoyado en un andador donde carga sus pertenencias, mientras dos perros lo siguen fielmente.

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