SANTO DOMINGO.- El Ejecutivo acaba de crear y reglamentar mediante decreto la carrera del Agente de la DNCD, lo que supone un gran avance para la regulación del personal civil que le sirve a la Dirección Nacional de Control de Drogas. Sin embargo, algunos observan la necesidad de que la población esté debidamente informada de la iniciativa y pueda contribuir a lograr los fines que se procuran.
Se trata de una carrera administrativa especial que busca formar, regularizar y jerarquizar el reclutamiento de los civiles que trabajan para la agencia antidrogas. El reglamento tiene solo alcance civil, es decir que no incluye al personal policial y militar al servicio de la DNCD.
La normativa establece una escala jerárquica que permitirá determinar «los requisitos de ingreso, nombramiento, ascenso, traslado, desarrollo profesional, compensaciones, incentivos, retiro, término y demás aspectos de la carrera». Asimismo, se fijan los parámetros para evaluar el desempeño de ese personal auxiliar y operativo, lo cual resulta «indispensable para determinar la permanencia, ascenso y separación de un agente de carrera».
«Con esta disposición se corrige el precario régimen laboral al que desde hace décadas han estado sometidos aquellos civiles que, como complemento a los efectivos militares y policiales, forman parte del organismo antidrogas», se lee en el decreto.
El régimen ético y disciplinario estará sometido a lo dispuesto en las leyes 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas en la República Dominicana, y a la 41-08 de Función Pública. También se basa en el Código de Ética Institucional de la DNCD.
La DNCD tiene colaboradores y servidores civiles que arriesgan el pellejo en lucha contra el narcotráfico, y que le brindan una labor de inteligencia e información importante. Esto le permite al organismo ubicar y desarticular los puntos de drogas. Para ingresar a la carrera del Agente, ese amplio personal deberá cumplir con los requisitos fijados en el nuevo reglamento.
«Esta decisión del presidente Abinader representa un importante paso en la mejora de las condiciones laborales de todos aquellos civiles que día tras día arriesgan sus vidas en el combate frontal al flagelo de las drogas», concluye el decreto 301-23.-





