Comenzó el cónclave en el que se elegirá al nuevo líder de la Iglesia católica, tras la muerte del papa Francisco. Y ahora la atención de todo el mundo estará puesta sobre la chimenea de la Capilla Sixtina del Vaticano.
Para indicar que los cardenales han elegido a un nuevo papa se utiliza la práctica del uso de humo, que se remonta al siglo XIX. Esto es un indicio para quienes están fuera de la Capilla Sixtina. La única señal al exterior de cómo va la votación proviene de la quema de las papeletas, que se realiza después de cada sesión.
El humo negro es señal de que ningún candidato ha recibido la mayoría de dos tercios de los votos para ser elegido.
Y si lo que se vislumbra es el humo blanco, es un indicador de que los cardenales han llegado a un consenso y ya han elegido un nuevo papa.
Las primeras referencias al humo utilizado para indicar que los cardenales han elegido un nuevo papa aparecen en el siglo XIX, según explicó a CNN en 2013 Frederic Baumgartner, profesor de historia en la Universidad Tecnológica de Virginia y autor de “Behind Locked Doors: A History of the Papal Elections” (“A puertas cerradas: Una historia de las elecciones papales”).
La primera referencia a los diferentes significados del humo blanco o negro se produjo en el cónclave de 1903. “La razón principal por la que optaron por el humo blanco y negro fue la confusión entre la multitud sobre lo que estaba sucediendo”, explicó Baumgartner.




