Madrid, EFE.- El precio del oro, uno de los activos considerados refugio en momentos de incertidumbre, alcanzó nuevos máximos históricos durante la sesión de este lunes, situándose cerca de los 2.737 dólares por onza.
En concreto, el nuevo récord se registró a las 11:45 horas, cuando el precio se ubicó en 2.736,90 dólares, tras subir un 0,56 %. No obstante, a las 12:30 horas, el metal se desinfló hasta los 2.729,28 dólares.
Durante la madrugada, a las 05:30 horas, el oro ya había superado el récord anterior alcanzado el viernes, según datos de Bloomberg.
Con esta jornada, el precio del oro acumula cinco sesiones consecutivas al alza, con una revalorización anual superior al 38 %.
El miércoles pasado, antes de que el Banco Central Europeo (BCE) decidiera subir nuevamente los tipos de interés, el oro ya había revalidado los máximos históricos previos, alcanzados el 26 de septiembre.
Charlotte Peuron, gestora de fondos de metales preciosos de Crédit Mutuel AM, destaca que desde 2022 el precio del oro ha sido impulsado por la fuerte demanda de la industria de la joyería (40 %) y, principalmente, de los bancos centrales de países emergentes que buscan diversificar sus reservas de divisas.

Los pequeños inversores también buscan proteger sus ahorros invirtiendo en lingotes y monedas de oro.
Peuron subraya que factores como los bajos tipos de interés reales en EE. UU., políticas monetarias más flexibles de la Reserva Federal (Fed), y la creciente incertidumbre económica mundial han favorecido el oro. Además, eventos como la guerra comercial entre China y EE. UU., las elecciones estadounidenses, y los conflictos en Oriente Medio y entre Rusia y Ucrania han disparado la demanda de ETF de oro.
Por otro lado, Banca March señala que las subidas del oro están impulsadas por el recorte de tipos del BCE y las expectativas de una nueva bajada antes de fin de año.
Macquarie destaca que el oro mantiene un «rally constante», y aunque no ha sido explosivo, su ascenso ha sido más rápido de lo previsto. Además, advierten que la incertidumbre electoral en EE. UU. y las perspectivas presupuestarias en los mercados desarrollados seguirán jugando un papel clave.
En cuanto a China, Macquarie alerta que si el país consigue estimular su mercado de renta variable o el inmobiliario, esto podría reducir la demanda de oro en el gigante asiático.




