Ciudad del Vaticano, EFE.- El papa Francisco cuenta por primera vez cómo fueron los 10 años de convivencia con Benedicto XVI – en los que las diferentes facciones contrapusieron a los dos pontífices – en un libro en el que en el que asegura que siempre le defendió y nunca permitió que se hablase mal de él.
“Daba libertad, nunca se entrometió. Por ahí, en una ocasión en que hubo una decisión que no entendía, me preguntó al respecto con mucha naturalidad. Me dijo: ‘Mire, yo no entiendo esto, pero la decisión está en sus manos’, y yo le expliqué los motivos y quedó contento”, explica en el libro ‘El Sucesor’, del periodista español Javier Martínez-Brocal
Francisco asegura que Ratzinger nunca le retiró su apoyo. «No permitió que se hablara mal de mí», dice y cuenta que el papa alemán «siempre le defendió», incluso cuando algunos eclesiásticos fueron al monasterio donde vivía para «hablar mal» de él y decir que el pontífice argentino apoyaba los matrimonios homosexuales y decía «herejías».
“Era necesario que el papa Francisco diera su versión sobre lo que han pasado en estos 10 años de convivencia entre los dos papas. Nadie se lo había preguntado con detenimiento y la verdad es que me sorprendió la libertad con la que contó los episodios más difíciles y también cómo él vivió los problemas”, explica a EFE el autor.
Y en el volumen, que saldrá mañana a la venta, «lo que queda claro es que ni Benedicto consideraba a Francisco un rival, ni Francisco consideraba Benedicto XVI un enemigo. Entre los dos había enorme lealtad, enorme admiración, pero sí que salen a la luz las tensiones entre los dos equipos que apoyaban a cada pontífice, pero entre ellos dos había unidad de intenciones y total simpatía», agrega el periodista.
Sobre el libro del histórico secretario de Ratzinger, Georg Gänswein, ‘Nient’altro che la Verità’ (Nada más que la verdad), Francisco rompe el silencio.
“Me afecta con una gran pena: que el día del sepelio se publique un libro que me pone de vuelta y media, contando cosas que no son verdad, es muy triste. Por supuesto, no me afecta en el sentido de que no me condiciona. Pero sí que me dolió que se usara a Benedicto. El libro salió publicado el día del entierro, eso lo viví como una falta de nobleza y de humanidad”, responde Francisco.





