Dos mujeres con carteles contra las corridas de toros intentaron este sábado acercarse al papamóvil en el que viajaba el papa León XIV en Mónaco, pero fueron inmediatamente bloqueadas. Las activistas de la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) saltaron las vallas de seguridad e intentaron acercarse al papamóvil que recorría las calles de Mónaco, donde el pontífice acudió este sábado para una visita de apenas nueve horas.
Ambas llevaban carteles en las que pedían al pontífice que rompiera los vínculos de la Iglesia católica con las corridas de toros y fueron arrestadas, según comunicó la organización. Tras saltar las vallas, los gendarmes vaticanos que se ocupan de la seguridad del pontífice se abalanzaron sobre ellas para evitar que se acercasen, pero León XIV pudo observar la escena mientras pasaba con el papamóvil.
«Los toros son apuñalados, debilitados por la pérdida de sangre y asesinados ante la multitud, a menudo durante festivales relacionados con las tradiciones católicas», subrayó la organización animalista en una nota. Activistas de PETA ya habían irrumpido los actos del papa en varias ocasiones durante la audiencia general o en otros actos del papa Francisco, siempre para pedir la abolición de las corridas.
El papa denuncia las guerras fruto del poder y el dinero
Durante su visita a Mónca de este sábado, el papa León XIV denunció que las guerras que ensangrientan el mundo «son fruto de la idolatría del poder y del dinero», durante una misa en el estadio Luis II de Mónaco, con la que terminó su visita al pequeño principado, uno de los estados más ricos del mundo y considerado un paraíso fiscal. En el estadio, en un puesto de honor cerca del altar, se encontraban el príncipe Alberto II y la princesa Charlene, vestida de blanco y mantilla, privilegio para las soberanas católicas, y sus hijos Jacques y Gabriela.
En segunda fila se sentaban sus hermanas Carolina y Estefanía. El resto de los miembros de la familia Grimaldi que acudieron a la ceremonia fueron colocados en las primeras filas entre los fieles.
Ante cerca de 15.000 personas de este pequeño Estado que se alza como el país con mayor concentración de millonarios del mundo, el papa pidió a la Iglesia que ayude «a ser lugar de acogida, de dignidad para los pequeños y los pobres, de desarrollo integral e inclusivo». También la homilía sirvió al papa para volver a gritar no a las guerras. «¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de guerra! La paz no es un mero equilibrio de fuerzas; es obra de corazones purificados, de quienes ven en el otro a un hermano al que cuidar, no a un enemigo al que abatir», dijo el papa, que usó el francés en todos los eventos
«Aún hoy, ¡cuántos cálculos se hacen en el mundo para matar inocentes», lamentó también el pontífice estadounidense. Asimismo, llamó a «hacerse cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebida en el seno materno hasta que envejece. Como nos ha enseñado el papa Francisco, la cultura de la misericordia rechaza la cultura del descarte», afirmó el santo padre.
En varias ocasiones durante esta visita, el papa llamó a defender la vida desde su concepción. El pasado noviembre, Alberto II rechazó firmar la ley que pretendía legalizar el aborto en el Principado, después de que el Consejo Nacional aprobase una reforma para promulgar esta norma.





