El ministro de Relaciones Exteriores de Birmania nombrado por la junta militar viajó el miércoles a Bangkok para entablar conversaciones con las potencias regionales que intentan poner fin a tres semanas de protestas con un saldo de cinco muertos, tras el golpe de Estado de los generales.
Wunna Maung Lwin habló con sus homólogos de Tailandia e Indonesia en la primera reunión conocida entre un miembro de la Junta y funcionarios de gobiernos extranjeros, durante una jornada en la que el balance de la represión aumentó a cinco muertos, pues una organización de socorro anunció el deceso de un manifestante detenido.
El ejército birmano lleva varias semanas siendo condenado internacionalmente por derrocar a la jefa de gobierno civil Aung San Suu Kyi en un golpe de Estado el 1 de febrero.
En el país, la Junta se enfrenta a manifestaciones masivas diarias y a un movimiento de desobediencia cívica que afecta a todos los componentes de la sociedad birmana.
La ministra de Asuntos Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, expresó el miércoles su preocupación por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos birmanos, al considerar que es necesario un «proceso de transición democrática inclusivo».
«Pedimos a todas las partes que actúen con moderación y que no recurran a la violencia para evitar víctimas y derramamientos de sangre», dijo a los periodistas en Yakarta.
La ministra esperaba visitar Naipyidó, la capital administrativa de Birmania, después de su visita a Bangkok para transmitir directamente la posición de Indonesia y de otros países, pero indicó que el viaje había tenido que posponerse.
Sin confirmar la reunión, el primer ministro tailandés, Prayut Chan O Cha -que llegó al poder tras un golpe de Estado en 2014-, precisó que el asunto «está siendo tratado por el ministerio de Asuntos Exteriores».
«Somos vecinos amistosos que deben escucharse mutuamente. Somos miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), queremos que haya cooperación y enviamos nuestro apoyo moral para que todo sea pacífico», concluyó.
Dejen de negociar con ellos
A primera hora del miércoles, cientos de manifestantes se reunieron por segundo día consecutivo frente a la embajada de Indonesia en el centro de Rangún, la mayor ciudad de Birmania.
Descontentos con que el país vecino se plantee negociar con la Junta -llamada oficialmente Consejo de Gobierno del Estado-, portaban pancartas que decían «Deja de negociar con ellos» e «Indonesia, no apoyes al dictador».
«La junta estatal militar no es nuestro gobierno legítimo», dijo a la AFP Seinn Lae Maung, una manifestante con la bandera birmana pintada en la cara. «Gracias por respetar nuestros votos y escuchar nuestras voces».
«No hacer nada no es una opción», dijo Marsudi en respuesta a las críticas.
En las últimas tres semanas, los generales han seguido intensificando el uso de la fuerza para debilitar la movilización prodemocrática en Birmania, donde miles de personas les han desafiado saliendo a la calle diariamente.
Utilizaron gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma contra los manifestantes, y también se produjeron acciones aisladas con munición real.
El número de muertos desde el golpe de Estado se elevó a cinco el miércoles, después de la muerte de un hombre de 20 años que había sido detenido y sufría una lesión en una pierna después de una manifestación el fin de semana pasado en Mandalay, la segunda ciudad más grande del país.
Las manifestaciones de este miércoles tuvieron lugar desde Rangún -donde los grupos étnicos minoritarios vestidos con sus trajes tradicionales marcharon con sus banderas- hasta Mandalay, donde los manifestantes marcharon montados en elefantes.
© Agence France-Presse




