Redacción, Deportes.- Lewis Hamilton no solo enfrenta curvas cerradas en la pista, también en el mundo de los negocios. El siete veces campeón de la Fórmula 1 ha tenido que cerrar todos los locales de su cadena de hamburguesas veganas Neat Burger en Inglaterra, poniendo fin, al menos en ese país, a un ambicioso proyecto que alguna vez pintó como revolucionario.
El piloto británico, que adoptó el veganismo en 2017, había lanzado este emprendimiento en 2019 junto al actor Leonardo DiCaprio, apostando por un concepto moderno y sostenible en el corazón de las grandes ciudades. Londres fue el punto de partida, seguido por expansiones a Nueva York, Milán y Dubái. Sin embargo, lo que parecía una jugada visionaria terminó siendo un duro golpe financiero.

Las pérdidas comenzaron a acumularse: en 2021, la empresa registró un déficit de cinco millones de euros, y en 2022 la cifra se duplicó. A pesar de los esfuerzos, los números no remontaron y, este miércoles, se anunció el cierre definitivo de los últimos tres locales activos en Londres: Soho, Camden y Wembley, que se suman a los que ya habían bajado la persiana anteriormente.
El local de Nueva York también cesó operaciones en 2024. Solo Milán y Dubái siguen en pie, los únicos que ofrecen servicio en mesa, a diferencia de los demás que eran de formato “take away”. De los 150 empleados que formaban parte del proyecto, muchos ya han quedado fuera tras los cierres sucesivos.
En medio de este declive empresarial, Hamilton tampoco atraviesa su mejor momento en la pista. Su llegada a Ferrari, que prometía ser una nueva etapa dorada, ha sido hasta ahora una relación sin resultados concretos. El piloto no ha logrado adaptarse al SF-25, un monoplaza que no le transmite confianza ni competitividad, mientras su compañero Charles Leclerc ha comenzado a sumar podios y a mostrar mejor rendimiento.
El 2025 de Hamilton, al menos hasta ahora, parece estar marcado más por la frustración que por la gloria. En la pista no encuentra velocidad, y fuera de ella, uno de sus proyectos más personales se desploma. Es un año cuesta arriba para el británico, acostumbrado a dominar en más de un terreno.




