Agencias.- La Asamblea General de la ONU aprobó este miércoles, por 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones, una nueva resolución que exige el fin del embargo estadounidense contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas. Aunque la isla volvió a recibir un apoyo mayoritario, aumentó el número de países que se opusieron a la medida, rompiendo la tendencia de consenso casi total de años anteriores.
Entre los países que votaron en contra se encuentran Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Macedonia del Norte, Ucrania y Hungría, mientras que Ecuador, Letonia y Costa Rica figuran entre las abstenciones. La resolución, presentada anualmente por Cuba desde 1992, no tiene carácter vinculante, pero expresa el rechazo internacional al embargo que, según La Habana, ha causado graves daños a su economía y bienestar social.
El cambio más notable fue el voto negativo de Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, quien junto al presidente estadounidense Donald Trump, rompió la casi unanimidad histórica del bloque latinoamericano. Es la primera vez que siete países votan en contra del texto, lo que evidencia una fractura diplomática en torno al tema.
En años anteriores, solo Estados Unidos e Israel se habían opuesto a la resolución, que solía contar con hasta 187 votos favorables. El creciente número de votos en contra y abstenciones refleja, según diplomáticos consultados, una reconfiguración del mapa político internacional, influido por las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Ucrania.
Precisamente, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, justificó su voto adverso señalando el reclutamiento masivo de ciudadanos cubanos por parte de Rusia para luchar en su territorio. “Nuestro voto no es contra el pueblo cubano, sino contra la inacción de sus autoridades ante la participación de miles de cubanos en la guerra rusa”, escribió en X (antes Twitter).
Sibiga recordó que Ucrania redujo su presencia diplomática en La Habana este año y acusó al gobierno cubano de complicidad indirecta con Moscú. También afirmó que “la falta de voluntad de Cuba de detener el despliegue de sus ciudadanos” constituye un acto que “debe ser condenado en los términos más estrictos”.
Desde Washington, el argumento de Estados Unidos se mantuvo firme: Cuba representa una “amenaza a la paz y la seguridad”, y sus vínculos con Rusia y otros países “desestabilizadores” justifican la continuidad de las sanciones.
A pesar de estas divisiones, el respaldo mayoritario en la ONU refuerza la posición de La Habana, que insiste en que el embargo estadounidense sigue siendo el principal obstáculo para su desarrollo económico, aunque la creciente cantidad de votos contrarios podría anticipar un cambio de tendencia diplomática en los próximos años.
(Fuente: EFE)





