Redacción, Agencias.- Un equipo de científicos del Instituto de Ciencias Weizmann ha desarrollado un nuevo plástico compuesto biodegradable que podría ofrecer una solución prometedora a la creciente crisis de los residuos plásticos. Este material, creado por el grupo liderado por la Dra. Angelica Niazov-Elkan, el Dr. Haim Weissman y el Prof. Boris Rybtchinski, se degrada fácilmente mediante bacterias y es notablemente resistente, económico y fácil de preparar.
Actualmente, miles de millones de toneladas de desechos plásticos saturan el planeta. La mayoría de los plásticos no son biodegradables, lo que agrava la contaminación ambiental, especialmente en el suelo y los océanos. Los residuos se descomponen en partículas diminutas, conocidas como microplásticos, que contaminan el aire, el agua y hasta los cuerpos de seres humanos y animales. Aunque los plásticos biodegradables existen, representan menos de una quinta parte del plástico total producido, y su degradación es compleja.
El nuevo material biodegradable desarrollado por el equipo de Weizmann combina un polímero biodegradable con nanocristales de tirosina, un aminoácido común que aporta una resistencia excepcional. Este plástico compuesto se forma mediante un proceso simple: los investigadores mezclaron hidroxietilcelulosa (un derivado de la celulosa utilizado en medicamentos y cosméticos) con tirosina en agua hirviendo. Al enfriarse y secarse, se creó un material extremadamente fuerte y maleable.
En pruebas de resistencia, una tira de apenas 0.04 milímetros de grosor soportó una carga de hasta 6 kilogramos, demostrando la capacidad del nuevo material para cumplir con los estándares industriales. A diferencia de otros plásticos, este compuesto no pierde plasticidad al volverse más fuerte, lo que le otorga una maleabilidad superior. Esto lo hace ideal para una amplia gama de aplicaciones industriales, desde aviones y automóviles hasta bicicletas.
El estudio, publicado en la revista ACS Nano, también cuenta con la participación del difunto Dr. Eyal Shimoni, el Dr. XiaoMeng Sui, el Dr. Yishay Feldman y el Prof. H. Daniel Wagner. Los investigadores subrayan que este nuevo material podría revolucionar la forma en que se producen los plásticos, haciéndolos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.
Una de las características más sorprendentes de este plástico biodegradable es que, al estar compuesto por celulosa y tirosina, es comestible. Aunque los científicos aún no han probado su sabor debido a la falta de condiciones higiénicas en el laboratorio, su potencial para productos alimentarios es evidente.
El Prof. Rybtchinski explicó que ya han comenzado un estudio de seguimiento para mejorar el proceso de fabricación, sustituyendo la ebullición en agua por un método de fusión más habitual en la industria. Este avance podría permitir la producción a escala industrial del nuevo plástico, lo que marcaría un paso importante en la lucha contra la contaminación plástica.
La investigación ha sido financiada por el Centro Tom y Mary Beck de Materiales Avanzados e Inteligentes y el Wolfson Family Charitable Trust y la Wolfson Foundation, lo que garantiza el apoyo para continuar los desarrollos futuros de este innovador material.
Este descubrimiento abre nuevas puertas para combatir la crisis mundial de los plásticos, ofreciendo una solución que no solo es efectiva, sino también viable a nivel comercial.
Con información de INFOBAE




