Redacción Internacional.- Entraron en vigor este sábado los nuevos aranceles chinos del 125% sobre todos los productos importados desde Estados Unidos, como parte de una respuesta directa al incremento de tasas aprobado por Washington, que elevó al 145% el total de gravámenes sobre bienes chinos.
La decisión, anunciada el viernes por el Comité de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado, marca un nuevo episodio en la creciente guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. La medida se suma a un aumento previo del 34% al 84% aplicado por China el pasado 10 de abril.
El Ministerio de Comercio chino calificó las medidas de Estados Unidos como una política de “unilateralismo coercitivo”, sin sustento económico. Afirmó que los productos estadounidenses “ya no tienen mercado real en China” y que los nuevos aranceles solo serán “una burla en la historia de la economía mundial”.
Por su parte, el portavoz de Exteriores, Lin Jian, advirtió que China “no desea una guerra comercial, pero no la teme”. Insistió en que las contramedidas aplicadas por Pekín buscan proteger sus “intereses legítimos” y el “orden internacional basado en normas”.
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China planea presentar una nueva demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque reconoció que sus efectos serán limitados por el bloqueo estadounidense al órgano de apelación del organismo.
Desde Washington, el presidente Donald Trump sostuvo que las represalias “perjudicarán más a China” y se mostró optimista ante un posible acuerdo. Su portavoz, Karoline Leavitt, advirtió que cuando EE.UU. recibe un golpe, “contraataca con más fuerza”.
La Unión Europea, en tanto, advirtió que también tomará medidas si no se alcanza una solución negociada, advirtiendo que el conflicto comercial afectará más a la economía estadounidense que a la europea.
En declaraciones recientes, el presidente chino Xi Jinping aseguró al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, que China “siempre ha dependido de sí misma” y que no teme “represalias irracionales”.
Mientras tanto, Pekín ha intensificado su agenda diplomática en Asia, con una próxima gira de Xi Jinping por Vietnam, Malasia y Camboya, como parte de los esfuerzos por reforzar alianzas económicas en la región.
En el plano financiero, crece la preocupación entre inversores estadounidenses por posibles movimientos estratégicos de China, aunque la Casa Blanca negó tener pruebas de una venta masiva de bonos del Tesoro por parte del régimen.
En medio de la tensión, Trump declaró que el dólar estadounidense seguirá siendo la moneda de referencia global, asegurando que “siempre lo será”.
(Con información de EFE)




