El esfuerzo realizado por los sistemas sanitarios de muchos países para aplicar en tiempo récord las dosis necesarias de las vacunas ha desbordado en más de una ocasión al personal de centros y hospitales.
Esto es lo que se han planteado los creadores de Cobi, un robot capaz de poner inyecciones intramusculares. «La naturaleza autónoma de Cobi reduce drásticamente los requisitos de una infraestructura en las clínicas, lo que podría ayudar a llegar a poblaciones en áreas remotas con acceso limitado a la atención médica» explica Nima Zamani, cofundadora y directora de tecnología de Cobionix, empresa detrás de este invento.
Cobi se compone de un brazo robótico con un almacén de viales y una pantalla para poder interactuar con los pacientes. A través de ese panel táctil, la persona puede registrarse en el sistema para recibir su vacuna. Una cámara registra el DNI o documento que certifique que el paciente tiene cita para vacunarse o recibir un medicamento.
Pasado el trámite burocrático, Cobi recoge un vial con la dosis incorporada y recurre a su sensor LIDAR para reconocer el cuerpo del paciente. Los sensores LIDAR miden la distancia que hay entre ellos y un objeto determinado emitiendo pulsos de luz invisibles para el ojo humano. Así Cobi puede reconocer la complexión de su nuevo paciente.
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