Santo Domingo.- Las recientes emergencias por inundaciones urbanas y eventos trágicos en la República Dominicana han reavivado el debate sobre la capacidad de respuesta de los organismos de socorro, especialmente tras el caso de la menor que cayó en una alcantarilla en Lavapiés, San Cristóbal, y permaneció varias horas atrapada.
Aunque la niña fue rescatada con vida después de aproximadamente ocho horas, ciudadanos expresaron preocupación por lo que consideran una retirada prematura de los rescatistas, y exhortaron a las autoridades a reforzar el equipamiento y los protocolos de respuesta en este tipo de situaciones.
“No podemos crucificarlos, han hecho un gran trabajo en otras ocasiones, pero en este caso hubo una falla”, expresó Alexander Ferrera, aludiendo a la gestión del rescate. Recordó la intervención efectiva durante la tragedia del Jet Set, donde más de 180 personas fueron rescatadas entre escombros por brigadas de emergencia.
El sentir ciudadano apunta a que, pese a los esfuerzos visibles, falta inversión en herramientas, tecnología y logística para afrontar situaciones complejas, especialmente en eventos urbanos. “Los bomberos deberían tener helicópteros propios. Aquí hay que buscarlos en otro lado”, opinó Antonio Guante.
A una semana del incidente en San Cristóbal, los organismos de socorro han reiterado su compromiso con la protección de vidas humanas, insistiendo en que trabajan con recursos limitados, pero con entrega. Sin embargo, la ciudadanía pide ir más allá: profesionalizar, equipar y modernizar las estructuras de atención ante desastres.
Las lluvias continuas, las deficiencias en drenaje y la vulnerabilidad de zonas urbanas mantienen en alerta a las comunidades, que ven en estos casos una llamada de atención al sistema de respuesta nacional.





