Agencias.- Los centros de detención migratoria en Estados Unidos han crecido casi un 70 % en el último año, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, mientras el país mantiene recluidas a más de 65 mil personas migrantes, una cifra récord, en medio del aumento de redadas y deportaciones.
Un estudio del Centro Nacional de Justicia para los Migrantes (NIJC) revela que a los 26 centros existentes en 2024 se sumaron 18 nuevas instalaciones en 2025, como parte de una rápida expansión del sistema de detención, impulsada por la actual política migratoria.
El informe documenta operativos del ICE y la Patrulla Fronteriza, incluidos recientes casos en Chicago, y denuncia graves violaciones al debido proceso y a los derechos humanos, señalando que muchos migrantes son prácticamente “desaparecidos” dentro del sistema federal.
Según el NIJC, personas sin documentos son trasladadas entre cárceles de condados, prisiones estatales y federales, y centros privados, muchos de ellos con contratos recientes con ICE o con ampliaciones aceleradas de capacidad.
La situación se agrava mientras la administración Trump busca deportar un millón de personas antes de finalizar el año, lo que ha llevado al gobierno a proyectar la duplicación de camas de detención hasta 107 mil, un número sin precedentes.
Entre los nuevos espacios utilizados figuran prisiones de máxima seguridad, como Marion, en Indianápolis, y la Penitenciaría Federal de Leavenworth, en Kansas, además de cárceles locales arrendadas.
Aunque Illinois prohíbe que ICE detenga personas en cárceles de condado y prisiones estatales, las autoridades federales han usado de forma creciente el centro de Broadview, cerca de Chicago, donde migrantes han permanecido semanas detenidos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó a abogados del NIJC que en el área de Chicago llegaron a concentrarse hasta 3,000 personas detenidas, y confirmó planes para expandirse a una prisión privada cerrada en Kansas.




