NOTICIAS RNN, SANTO DOMINGO.- Carlos Peña, el pastor que aspira a la presidencia de la República, habla un lenguaje nacionalista-cristiano, de corte radical, que tiene una gran idea en mente: la des-haitianización absoluta del suelo dominicano, sepultar el gagá y el vudú, borrando de la faz nacional las huellas de la cultura haitiana.
Consciente de las hondas implicaciones de su apuesta, propone dar un ultimátum de 30 días para que los indocumentados salgan por sí mismos del territorio nacional, y una vez cumplido ese plazo se pondrían en marcha grandes deportaciones, en lo que él mismo llama una «medida dolorosa» y «traumática», pero necesaria «para no perder la patria».
No es todo, porque este hombre cristiano se propone crear un verdadero muro en la frontera, que sea «multifuncional», sirva para vigilar atentamente toda la línea fronteriza, y que tenga, además, satélites de monitoreo permanente que le permitan a cada dominicano seguir en tiempo real las veleidades de esa franja.
Peña, además, plantea el cierre de todos los consulados dominicanos en Haití, y después de un largo tiempo abrir uno solo en Puerto Príncipe, así como revisar las miles de visas que cada año otorga el Gobierno.
«Estamos comprometidos con una República Dominicana de dominicanos y para los dominicanos; lo que digan los organismos internacionales en ese sentido, para nosotros tiene muy poca importancia; los organismos internacionales serán escuchados solo en la medida en que sus planteamientos coincidan con los intereses de nuestro soberano pueblo dominicano».
Y aventura esto:
«Luis Abinader ya tiene listos los campos de refugiados haitianos tan pronto pase este proceso electoral. La patria está en peligro, nunca antes como ahora había estado en peligro nacional, como el que nos encontramos».
Así habló el líder de Generación de Servidores al participar en «La Propuesta de los Candidatos«, organizado por el Grupo Corripio, a pocos días de las elecciones.
Allí también lanzó la idea de crear mercados binacionales dentro del muro multifuncional, donde no puedan pasar haitianos ni dominicanos, en un área limitada y debidamente confinada, siempre bajo la vigilancia de las autoridades.





