Santo Domingo.– La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) explicó este martes el fenómeno inusual de granizada registrado en Bayahíbe, provincia La Altagracia, atribuido a un descenso repentino de temperatura de 12 °C en apenas 45 minutos, según datos obtenidos a través de sensores ambientales y una estación meteorológica instalada en la zona.
De acuerdo con el informe científico, a las 3:00 de la tarde se registraron temperaturas de 32 °C, mientras que para las 3:45 p. m. el termómetro descendió a 20 °C, condición que generó el choque entre masas de aire cálido y húmedo con aire frío, provocando la formación de granizo.
La investigación, desarrollada como parte del proyecto “Use of Digital Information Technologies for Adaptation to the Effects of Climate Change (ADAPTCC-DR)”, indica que este contraste térmico favoreció corrientes ascendentes dentro de nubes cumulonimbos, elevando gotas de agua hacia zonas de congelación donde se transformaron en hielo, formando así el granizo que cayó sobre el poblado costero.
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El estudio también reveló un comportamiento atípico en el régimen de precipitaciones en Bayahíbe. Aunque la media anual histórica se sitúa en 970 milímetros de lluvia, los registros de 2026 ya alcanzan los 1,392.9 milímetros, superando significativamente el promedio. Solo en abril se han acumulado 113.8 milímetros, lo que evidencia un incremento sostenido en las lluvias recientes.
La PUCMM destacó que estos datos fueron captados por una red de sensores ambientales instalados en la comunidad y una estación meteorológica ubicada en el Cuerpo de Bomberos de Bayahíbe, la primera de su tipo instalada en una estación de bomberos en República Dominicana.
El proyecto ADAPTCC-DR forma parte de una iniciativa regional de resiliencia climática en zonas costeras turísticas del Caribe, impulsada dentro del programa HIT RESET Caribbean, auspiciado por la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico y financiado por la Unión Europea.
La academia señaló que este tipo de investigaciones no solo permite generar conocimiento científico, sino también fortalecer la resiliencia local y anticipar riesgos ante eventos climáticos extremos que afectan a comunidades vulnerables como Bayahíbe.




